viernes, 17 de febrero de 2017

El Nacimiento de una Nación. Aunque el telefilm se vista de seda, telefilm queda.


Título original:
The Birth of a Nation
Año:
2016
Fecha de estreno:
17 de Febrero de 2017  
Duración:
119 min
País:
USA
Director:
Nate Parker
Reparto:
Nate Parker, Armie Hammer, Jackie Earle Haley, Gabrielle Union, Aja Naomi King, Penelope Ann Miller, Aunjanue Ellis, Mark Boone Junior

Distribuidora:
Fox


Hace mucho tiempo que el Festival de Sundace dejó de ser un faro que atrae realizadores de primer nivel y una ventana al verdadero cine independiente americano. Las películas que allí pululan ya no son un reflejo de la inquietud artística de un autor que ha decidido prescindir del enceguecedor destello de las luces de Hollywood en busca de la más libre de las expresiones. En Sundance ya no vemos cintas que la industria no se animaría a hacer, no vemos películas en que los empresarios no querrían poner dinero sino todo lo contrario; Sundance es hoy una pequeña réplica de Hollywood y todo su contenido parece estar impregnado del mismo veneno que corre por las venas de la industria cinematográfica más grande del mundo: la carrera por los premios. Basta ver lo que pasó el año pasado en Cannes para entender que Sundance no es el único festival que sufre esto (y ciertamente vivimos una época en que la corrección política y la "importancia" del mensaje, domina las entregas de premios), sin embargo la cercanía de Sundance con los premios predilectos del cine, los Óscars, es lo que hace especialmente insoportable ver en lo que se ha convertido el más importante festival de cine independiente.


En ese contexto se explica que la burda y poco interesante "El Nacimiento de una Nación" se haya hecho con el primer galardón del festival y se convirtiera en una fuerte aspirante a tener presencia en la temporada de premios; porque una película con nula ambición artística y narrativa, que bien podría ser la hermana menor de la menos burda pero igual de interesada "12 Años de Esclavitud", sólo necesita tener un explosivo tema central (una famosa insurrección de esclavos en clave de biopic al rededor de la persona de Nat Turner) para convertirse en blanco de aquellos empresarios que manejan la promoción de las películas y que son capaces de llevar al más lamentable de los ñordos a lo más alto de la temporada de premios. El Nacimiento de una Nación no aparece hoy entre los nomidados al Oscar, posiblemente a escándalos relacionados con su director, pero vaya que lo intentó.

El único acierto que queda en la memoria tras ver la cinta, es el nombre que se ha elegido ponerle. El Nacimiento de Una Nación usurpa el nombre de una de las cintas fundacionales del cine como lo conocemos, cinta de Griffith famosa, entre muchas otras cosas, por su desvergonzado racismo. Parker no mostrará ni una gota de rebeldía a lo largo de los rutinarios 119 minutos que durará su aburrida épica, sin embargo, este pequeño regalo del título será su acto de rebeldía que bastará para que reflexionemos e imaginemos algo mucho mejor de lo que tendremos a continuación.

Y es que no hay palabras educadas para expresar la indignación ante una película que es poco más que un ejercicio didáctico que intenta remover conciencias con el trazo más grueso posible. En su día me pareció increíble que películas como "12 Años de Esclavitud" levantaran tantas pasiones cuando su trama era por momentos absurda y sus personajes alcanzaban una ridiculez risible, pero es que la cinta de Nate Parker hace parecer a la de McQueen una obra maestra de la sutilidad. Ambas películas, y lo podemos extender a todas las cintas sobre el tema que se hacen bajo la égida de los Oscars, enfrentan los mismos problemas: son completamente incapaces de mostrar un fresco histórico que alcance algo de complejidad y que no parezca sacado de un manual de escuela elemental (con dibujos y todo). Posiblemente debido a la sensibilidad que el tema tiene en la actualidad en los Estados unidos, es que no parece haber posibilidades de que el cine irrumpa de forma más inteligente y menos sentimentaloide en el tratamiento de la esclavitud, sin embargo si la propia 12 Años de Esclavitud podía alardear de su puesta en escena, El Nacimiento de una Nación no ofrece ni una sóla idea visual que nos invite a quedarnos despiertos después de unos primeros compases irrisorios. Párrafo aparte merece el lamentable personaje de Jackie Earl Haley, destinado a provocar muchas risas sin querer.


Si a esta altura estas lecciones de arrepentimiento histórico hollywoodenses no te han aburrido ya, es posible que algo de jugo le saques a esta cinta. Si estás en el bando contrario más te vale no acercarte jamás a ella, pues no hay nada aquí más que un telefilm caro vestido de gala. Aunque la mona se vista de seda, mona queda... y a los telefims les pasa lo mismo.
2/10

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