jueves, 12 de enero de 2017

¿Tenía que ser él?. Si James Franco te cae mal, ni te acerques.

Título original:
Why him?
Año:
2016
Fecha de estreno:
13 de enero de 2017
Duración:
111 min
País:
Estados Unidos
Director:
John Hamburg
Reparto:
Bryan Cranston, James Franco, Zoey Deutch, Megan Mullally, Griffin Gluck, Keegan-Michael Key, Zack Pearlman, Adam DeVine, Cedric the Entertainer, Kaley Cuoco
Distribuidora:
Fox


En la época post-resaca navideña y en plena cuesta de enero, se estrena en la cartelera española la descarada comedia ambientada en Navidad ¿Tenía que ser él?. En ella, una hija ejemplar estudiante universitaria, sobreprotegida por su padre, sorprende a todos con su nuevo novio, un multimillonario programador informático deslenguado, con incapacidad para interactuar con corrección en sociedad, extravagante y demasiado honesto. Cuando invita a su familia a conocerle, el padre desentierra el hacha de guerra. Lo detesta, sin embargo, el incorregible yerno se va ganando el cariño del resto de la familia. Una premisa en cierto modo similar a Los padres de ella, no en vano John Hamburg, director de ésta, colaboraba en la escritura de aquélla.  


Hamburg, curtido en la comedia romántica (Y entonces llegó ella) y de colegueo (Te quiero, tío) dirige esta película, como una especie de derivación de ambas. Se percibe el hodor/aroma a Judd Apatow, Ben Stiller y toda esa troupe (en el desarrollo de la historia colabora Jonah Hill). Al final, parece que todos se lo pasaron bien rodándola, tuvieron libertad para improvisar muchas escenas y eso se nota. Su mayor baza es el trabajo de los intérpretes. Por un lado, la película llama la atención por sus dos cabezas de reparto. Su base de humor escatológico y grosero, está representada en especial en el irreverente y socialmente incapaz personaje interpretado por James Franco. Un Franco que, cuando se aleja de sus trabajos más serios y culturetas, se limita al estrambotismo y el histrionismo, con muecas pseudo herederas de Jim Carrey en lo que ya se conoce como un "James Franco haciendo de... James Franco". Y aquí ya uno entra en un terreno personal relacionado con el carisma del propio actor. Si Franco te cae bien, su personaje (y quizá la película) te caigan simpáticas. Si no, estás bien jodido.

El otro cabeza de cartel es Bryan Cranston, retomando papeles puramente cómicos, en una etapa dulce en su carrera actoral desde que se metiera en la piel del televisivo Walter White o le nominaran al Óscar por Trumbo. También es muy carismático y la química con Franco es buena. Cranston se mete en el papel de padre protector y reticente ante el novio de su hija, acrecentado todo por sus problemas económicos en su obsoleta imprenta. Además de ellos dos, destacan el excéntrico mayordomo-ayudante-lo-que-sea de Laird. Y otra sucesión de secundarios aportando su granito cómico. Incluso los Kiss haciendo de sí mismos para aportar algo de enjundia -romática- a la trama.


Aunque su columna vertebral sea la comedia, ¿Tenía que ser él? sucumbe a las reglas aposentadas de las comedias/dramas románticos y en su tercio final se convierte en un compendio de "todo saldrá bien" almibarado. Eso sí, aporta algún momento de entretenimiento divertido con las disputas entre el suegro y el yerno y el desaprovechado choque generacional entre ellos; pero nada de calar hondo en el espectador con su desgastado y convencionalmente desarrollado mensaje. Con tanto lenguaje coloquial, la obscenidad de algunas escenas, los chistes sexuales y las obras de arte de animales -esa predecible escena del alce disecado en su propio pipí-, ¿Tenía que ser él? agota por lo repetitivo de la propuesta.

4,5/10

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