viernes, 18 de noviembre de 2016

Un traidor como los nuestros. El pálpito de un moribundo.

Título original:
Our Kind of Traitor
Año:
2016
Fecha de estreno:
18 de noviembre de 2016
Duración:
107 min
País:
Reino Unido
Director:
Susanna White
Reparto:
Ewan McGregor, Stellan Skarsgård, Damian Lewis, Naomie Harris, Alicia von Rittberg, Grigoriy Dobrygin, Jeremy Northam
Distribuidora:
eOne


El universo literario de intriga y espionaje de John le Carré ha sido llevado en multitud de ocasiones a la gran pantalla, siendo El topo y El hombre más buscado, las dos más recientes. La traslación al cine implica adaptar la novela a los registros cinematográficos para, a ojos del espectador, hacer la historia lo más atractiva posible. Quizá sea porque adaptar un libro - con la consecuente comparación por parte de los lectores del mismo - no es tarea fácil; los resultados han sido en líneas generales irregulares, cuando no mediocres directamente, como en el caso que nos ocupa, Un traidor como los nuestros.

Para tratarse de un ejercicio de intriga, el suspense se mantiene en una posición secundaria. Con una sucesión de los hechos que poco o nada importa dónde desembocan, con tan poca tensión imprimida para vestirse de thriller. Una sensación, además, acrecentada por el desarrollo parsimonioso. La carencia de ritmo por la cadencia irregular de las escenas unida a un guión un tanto inverosímil, se combinan para formar una película de resultado paupérrimo.


La trama presenta a una pareja británica en horas bajas de vacaciones en Marrakech. El marido conoce a un grupo de rusos y entabla amistad con el líder, quien le pide ayuda para salvar a su familia involucrado, como está, en la escena criminal rusa -es contable de la mafia. Cuando el civil vuelve a Londres, comienza una trama de intriga internacional con el conflicto Rusia-Reino Unido, un thriller de espías "amateurs" con un punto de partida desconcertante: un ciudadano normal y corriente ayudando a un criminial y, además, siendo utilizado por el servicio secreto británico para obtener información. En ese punto, con los profesionales británicos de inteligencia involucrados, resulta poco creíble cómo actúan (¿Emplear a un civil arriesgando la vida de éste?).

Susanna White, directora curtida en la pequeña pantalla donde atesora una amplia trayectoria, confabula una película cuya factura técnica oscila entre el telefilm más anodino y los proyectos cinematográficos de menor presupuesto. El guión tampoco profundiza en la vida de privada de los protagonistas (¿motivaciones? ¿anhelos?)y, así, la historia de supuesta tensión, se resiente.



El plano interpretativo no acaba de cuajar. Personalmente, Ewan McGregor no me convence en este papel. Será su sempiterna cara de bonachón e inocente -no hay lugar para la ambigüedad reclamada- o que no cree en la fuerza de su personaje -el carácter a mostrar en los momentos culmen. Asimismo, la química con su partenaire femenina, Naomie Harris, es prácticamente nula. El mejor del reparto, a pesar del exceso de estereotipo en el dibujo del personaje es Stellan Skarsgard como el imponente ruso a quien personifica con entrega y un marcado acento.

En resumen, Un traidor como los nuestros  palpita moribunda con lentitud hacia un final que la termina de matar por el exceso de drama fácil, barato, manipulador y predecible.

4/10

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