viernes, 19 de agosto de 2016

Unbreakable Kimmy Schmidt, Temporada 2. Un año más siendo inquebrantables






Suena raro en esta época del año hablar de una serie de Netflix que no sea Stranger Things; más raro aún tratándose de una serie que se estrenó en Marzo, siendo el modelo de Netflix muy propicio para que todo estalle y muera en la inmediatez con la que los usuarios “maratonean” los episodios. Pero afortunadamente no todo producto en Netflix está pensado para mover masas de blogueros y twitteros en un par de semanas, pues la otra política de la empresa, esa que intenta abarcar todo el público posible, deja espacio para quienes quieran consumir con tranquilidad esos productos menos convocantes pero igualmente ricos. El año pasado yahabíamos comentado la serie de Tina Fey, “Unbreakeable Kimmy Schmidt”, como una curiosidad de esas que asomaban la cabeza entre tanto gigante como Marco Polo y Daredevil, pero que significó  mucho para un gran puñado de fans que empujaron la creación de una segunda temporada, la cual ahora sí catapulta la ficción a un lugar de relevancia en el catálogo convirtiéndola finalmente en la mejor serie que la plataforma entregó en el primer semestre. Analizamos la nueva temporada tras el salto sin spoilers y manteniendo al mínimo el spoiler de la primera temporada.

A Netflix se le dan bien las comedias de autor. El año pasado nos deleitó con la maravillosa serie Master of None del comediante Aziz Anshari, mientras que este año sería una comediante, María Banford, quien volaría por los aires las convenciones de la comedia americana en la excelente “Lady Dinamite”. Ambas tendrán pronto su momento en el blog, pero es bueno mencionarlas para recordar que no todo en Netflix es frío marketing. Unbreakeable Kimmy Schmidt se mueve en el terreno de la sitcom clásica, mucho más mainstream que las anteriores, o lo es al menos en su carcasa porque todo en el guión lleva la marca de frescura indeleble de su autora.


El año pasado veíamos 10 episodios auto-conclusivos que nos mostraban el intento de Kimmy de rehacer su vida tras haber pasado 15 años encerrada en un búnker temiendo el fin del mundo. El formato en su momento había sido el de una tímida y light comedia con toques de genialidad, apenas un experimento que tanteaba el terreno en el que se movería. La segunda temporada nace al abrigo de una mayor confianza de la productora y una mayor confianza del equipo creativo que esta vez ha expandido los arcos de los distintos personajes, rompiendo desde el episodio uno con el temor que siempre se tiene con este tipo de productos: que los personajes acaben siendo un chiste repetido (el efecto Sheldon Cooper).


Y mira que personajes como Titus Andromedon, el rey de la fiesta durante la primera temporada, se prestaba bastante para eternizarse como el payaso de la serie, sin embargo Tina Fey ha puesto un empeño sobrehumano en desarrollar naturalmente los problemas amorosos del personaje para convertirlo en uno de los ejes dramáticos de la temporada, a la vez que no pierde un ápice de su gracia incial. Kimmy, por supuesto, continúa reconstruyendo su vida, acostumbrándose a la pérdida de su gran amor y enfrentando otros traumas del pasado, particularmente el abandono de su madre. Fey tendrá otra vez un personaje que interpretar en esta temporada, mucho más amplio que la abogada incompetente del final de la primera, poniéndose en la piel de la psicóloga de Kimmy, en una versión más etílica del caso de Dr Jekyl y Mr Hyde. Y no podía faltar la desternillante Jacqueline, cuyo intento de recuperar su vida y su imagen en la alta sociedad le permite a Fey quedarse a gusto con otro satírico dibujo de las clases altas, con su habitual sobredosis de ácido. Y es que si la nueva entrega de las aventuras de Kimmy se puede resumir en una frase hecha, esa frase sería “más y mejor”.


Unbreakeable Kimmy Schmidt va sobre personajes quebrados, marginados o rechazados que construyen su vida ladrillo a ladrillo contra todas las adversidades y todos sus personajes han hecho honor al título de la serie una vez más, demostrando lo inquebrantables que son. Igual de inquebrantable parece ser la salud del mundo creativo de Tina Fey, que de momento no encuentra techo y deja el listón muy alto para la ya confirmada tercera temporada de esta divertidísima comedia.

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