miércoles, 31 de agosto de 2016

Sparrows (Gorriones). Cuando 15 min cuentan más que 99.


Título original:
Þrestir (Sparrows)
Año:
2015
Fecha de estreno:
09 de Septiembre de 2016
Duración:
99 min
País:
Islandia
Director:
Rúnar Rúnarsson
Reparto:
Atli Oskar Fjalarsson, Ingvar Eggert Sigurðsson, Kristbjörg Kjeld, Rade Serbedzija
Distribuidora:
Surtsey Films


Rúnar Rúnarsson es un director islandés que se presentó al mundo con bastante éxito con sus cortometrajes The last farm, Anna y Two birds, que cosecharon grandes premios. Tras su debut en el largometraje con Volcán, en la que en cierta manera seguía moralmente la historia de su primer largometraje (por el que optó al Oscar), ahora con Sparrows (Gorriones) coge su cortometraje Two birds, para darle un contexto y una historia a la tan impactante historia que allí ocurría.



No voy a contar qué sucedía en Two birds, porque es exactamente el final de Sparrows, por lo que para los que no lo conozcan (que será supongo la mayoría), la sorpresa será mayor. Realmente yo he visto el cortometraje después de ver la película, para documentarme antes de hacer la crítica, y para lo que me ha servido es para fundamentar y reafirmar mis primeras impresiones tras ver este segundo trabajo en el largometraje de Rúnarsson. La fuerza de la película precisamente radica en ese final, que es como la eclosión de todo un prólogo un tanto descafeinado, rudimentario y un tanto lento. Además, aquí el final, al contrario que en el cortometraje, goza de un epílogo que quizás corta las alas de un final abierto y libre de interpretaciones como bien era en el caso de Two birds, que, dicho sea de paso, era gran parte del atractivo de aquel trabajo.

En Sparrows tenemos a Ari, un chaval de 16 años con padres divorciados y que tras vivir una temporada con su madre, por causas del trabajo de ésta, es enviado a vivir con su padre (con el que desde entonces no ha tenido relación) a un pequeño pueblo de los fiordos occidentales. Y la película se centra más en esta relación paternofilial, dejando como subtrama la relación con su amiga de la infancia, Lara, que es precisamente la que cobra fuerza en la recta final, y la única historia del cortometraje del que nace la película. Es quizás la introducción de la historia del padre y su protagonismo la que resta motivación a la película, porque el padre de Ari no es un personaje ni muy carismático (todo lo contrario más bien) ni muy bien dibujado (goza de bastantes tópicos), lo que como espectador hace que el devenir Ari y su readaptación a su pueblo de la infancia vaya perdiendo fuerza a medida que la película evoluciona. Es entonces que, cuando la escena clave, nos pilla a contrapié y poco implicados, perdiendo fuerza aunque sin dejar de impactar, cosa que no pasaba en el cortometraje de 15 minutos, con la historia más centrada, yendo al grano y con la suficiente ambigüedad para llenar nuestra cabeza de dudas y preguntas sobre los personajes y su futuro devenir.


Como curiosidad, el protagonista es en ambos casos el actor Atli Oskar Fjalarsson, por lo que en la película está más crecidito que en el cortometraje, factor que, por otro lado, hace menos impactante la historia (esto se entenderá si se vio el cortometraje). Mi conclusión es sencilla tras lo comentado, si bien Sparrows no es una mala película, carece de la fuerza y emoción que sí sabe transmitir la historia de 15 minutos de 2008 de donde deriva todo. Como si supiera dónde debe finalizar y a partir de ahí elaboro un relleno, y no un punto de partida de donde vayan fluyendo sentimientos que eclosionen en dicho final, que es lo que hace surgir las emociones (el camino). Recomendaría ver Two birds y, únicamente si se tiene curiosidad tras ésto, ver Sparrows por tener más contexto, pero realmente es innecesario. 

5/10 

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