jueves, 21 de julio de 2016

Berberian Sound Studio. Giallo a la inglesa


Título original:
Berberian Sound Studio
Año:
2012
Fecha de estreno:
22 de Julio de 2016  
Duración:
92 min
País:
Reino Unido
Director:
Peter Strickland
Reparto:
Toby JonesTonia SotiropoulouCosimo FuscoSusanna CappellaroLayla Amir,Eugenia CarusoHilda PéterChiara D'AnnaKatalin LadikGuido Adorni
Distribuidora:
La Aventura Audiovisual


La vieja rivalidad entre la fogosidad italiana y la frialdad inglesa que tan bien nos trae a recuerdo la maravillosa obra de Mankiewicz, La Huella, vuelve a ponerse bajo el foco en el divertido y macabro juego que nos propone Berberian Sound Studio, nuestra segunda parada en el universo creativo de Peter Strickland. Luego de haber disfrutado las mieles de The Duke of Burgundy con su homenaje formal al erotismo inglés de los setenta, el autor se mete ahora de lleno en otro de los géneros del “bajo fondo” cinemático de Europa, el giallo, y presta otro tipo de homenaje con menos préstamos formales esta vez pero llevando al género al centro de la narración, el escenario físico y sonoro en que los acontecimientos tomarán lugar.

La Historia se centra en Gilderoy, un ingeniero de sonido tímido y de correctas formas inglesas que es contratado para trabajar en la mezcla de sonido para la última película del director Santini, sin saber del todo en qué se está metiendo ni el tipo de cinta en la que está por trabajar. Será allí donde se dará cuenta Gilderoy que está por trabajar en la mezcla de un Giallo (que se dice demasiado pronto teniendo en cuenta el fuerte impacto que esto significa para el inglés) y que la atmósfera que se respira en ese estudio está muy lejos de parecerse casa.


El asilamiento británico está muy presente en los films de Strickland que hemos visto esta semana, tanto en The Duke of Burgundy, donde aparecía más indirectamente en las formas de rodar la sexualidad que hacían clara alusión a lo distinto que se ha tratado el tema dentro de las fronteras inglesas, como la película que hoy nos toca, que aborda el tema más directamente en la figura del retraído Gilderoy. Durante su trabajo en la mezcla de sonido, Gilderoy se pone en contacto con un mundo desconocido, no sólo propiciado por la habitual morbosidad característica del giallo como género (cuyas cruentas escenas sólo llegamos a imaginar a partir de los sonidos que los ingenieros van creando), sino también por la fauna humana decididamente agresiva y con la carnalidad a flor de piel, que deja a Gilderoy completamente contrariado. Uno de los momentos claves del filme es cuando, tomando los consejos de uno de los pocos amigos que el protagonista tendrá en el estudio, decide que debe enojarse y contagiarse de la violencia del entorno para conseguir lo que merece, sin embargo no puede evitar que las lágrimas aparezcan mientras intenta parecer duro. Y es que por mucho que este encuentro entre ingleses y “latin lovers” nos recuerde mucho a “La Huella”, aquí nuestro protagonista está lejos de ser un genio representante de esa frialdad inglesa, sino un tipo sensible terriblemente afectado por su entorno.


Que la película esté catalogada como terror es sólo un elemento más de la propia cinta para tomarse con negro humor la tragedia de un Gilderoy perdido y mentalmente atrofiado. El tramo final que se retuerce en demasía en busca de esos climas enrarecidos muy vistos en Lynch o quizá en Cronenberg, bien puede entenderse como una rara expresión de terror, sin embargo no hay que ver esta película si se está buscando ver algo del género y mucho menos esperar que haya mucho giallo en ella. Aunque, volviendo a trazar el parelelismo con The Duke of Burgundy, si el erotismo inglés carecía de carne, ¿no podría pensarse Berberian Sound Studio como la particular forma inglesa de hacer un Giallo? Como sea, la más reconocida obra de Peter Strickland da para la reflexión y los segundos visionados.

6/10

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