sábado, 30 de julio de 2016

Atlántida Film Fest 2016: El juicio



Título original:
Sadilishteto

Año:
2014
Atlántida Film Fest:
Sección Fronteras  
Duración:
108 min
País:
Bulgaria
Director:
Stephan Komandarev
Reparto:
Assen Blatechki, Ovanes Torosian, Miki Manojlovi, Ina Nikolova Paraskeva Djukelova



Fronteras ha sido, probablemente, una de las secciones que mejor representa el panorama social actual dentro del Atlántida Film Fest. Ahí donde no había barreras, ahora se levantan muros y donde había amor, ahora solo hay guerra. El juicio de Stephan Komandarev se centra en la crisis de los refugiados, un tema candente en la actualidad.




La película se centra en Mityo, un viudo que se tiene que enfrentar a los problemas económicos que azota a su familia, al borde de quedarse en la calle. Con un hijo adolescente culpándole de todo lo ocurrido y un oscuro secreto que le atormenta después de tantos años, Mityo comenzará a trabajar para el Capitán, un hombre que saca beneficios al ayudar a los refugiados pasar la frontera para entrar a Europa, huyendo de la masacre que viven en sus calles. 

Aunque no es una película que se centre en el viaje que deben recorrer los refugiados para estar a salvo, sí que refleja el negocio que hay tras todas estas buenas acciones. Vemos la película a través de los estafadores y no desde el de las víctimas, por lo que la carga dramática está en el personaje de Assen Blatechki y en su conflicto moral. Él lleva el hilo conductor de toda la cinta pero si hay algo que falla en él es la poca implicación dramática que podemos percibir en su interpretación.



Sorprende a la misma vez que confunde la calma con la que suele enfrentarse a cada una de las situaciones trágicas que vive tanto él como cada persona de su entorno, provocando que sea un drama casi sin sustancia. Algunas acciones llegan precipitadas y consigue que el espectador no acabe de conectar del todo con sus dilemas y su tristeza. Pero es efectiva a la hora de representar cómo las situaciones pueden cambiar a lo largo de los años, los conflictos entre países y cómo los intereses de los poderosos pueden cambiar los roles de los ciudadanos.

Aun así, es una película visualmente espectacular y no por nada fue la seleccionada por Bulgaria para representar a su país en los Premios de la Academia en su 88º edición aunque no entrase entre las nominadas. Es una película ambiciosa de uno de los grandes cineastas búlgaros del momento como es Stephan Komandarev y, lejos de dejarse llevar por lo más melodramático de estas historias basadas en una realidad muy presente en nuestro día a día, crea una atmósfera que sorprende a la misma vez que crea un poco de indiferencia si no cumple con lo esperado. 


7/10

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