martes, 5 de julio de 2016

Atlántida Film Fest 2016: Bridgend


Título original:
Bridgend
Año:
2015
Atlántida Film Fest 2016:
Sección Generación 
Duración:
95 min
País:
Dinamarca
Director:
Jeppe Rønde
Reparto:
Hannah Murray, Josh Oconnor, Adrian Rawlins, Patricia Potter, Nia Roberts, Steven Waddington, Scott Arthur, Aled Llyr Thomas




Comienzo mi periplo con el Atlántida Film Fest 2016 buceando en la sección Generación, y la primera afortunada ha sido Bridgend. La película danesa de Jeppe Rønde está basada en hechos reales ocurridos en Gales entre el 2007 y el 2013 donde un gran grupo de adolescentes se fueron suicidando a lo largo de los años sin explicación alguna o nota de suicidio. Un hecho inquietante que la película, lejos de intentar dar explicaciones, se limita a reflejar este posible mundo hastiado y desestructurado de este grupo de jóvenes.


Quizás lo que primero nos llama la atención es su marcado centralismo en el mundo juvenil y su problemática, sin indagar en causas ni en la otra visión (la adulta), que es algo testimonial y sesgada en todo el relato. Lo que impregna la historia es el nihilismo y el complejo de Peter Pan que atesora esta juventud, por el miedo de convertirse en lo que odian: el mundo adulto. No en vano siempre que se refieren a algún padre de alguno de los chavales no suele ser con buenas palabras, y que los suicidios sean cometidos metódicamente para que sean sus propios padres quienes los descubran dejan patente este conflicto generacional. Los adultos, hasta que les estalla en la cara y les toca de lleno, permanecen ajenos al problema, y por su parte, estos muchachos demuestran su incapacidad o falta de convicción para escapar de su microcosmos alienante. Básicamente se limitan a evadirse de la realidad sin enfrentarla. Además, se muestra un fuerte sectarismo entre estos jóvenes, donde cualquier voluntad de alejarse del “clan” es mal recibida.

Jeppe Rønde muestra con su película la falta de valores o referentes morales como la autodestrucción de toda una nueva generación sin casi salir del cascarón, señalando con el dedo a los padres como primera piedra en el camino (curiosamente The here after, también del Atlántida Film Fest viene a señalar hacia el mismo camino). De todas formas, tampoco estaría bien quedarse solo con esta visión, sino que más bien habría que entender la película como el punto de vista adolescente en un problema que debe mirar en dos direcciones. 

 
El personaje encargado de introducirnos en este extraño grupo de jóvenes desorientados es la interpretada por Hannah Murray (God help the girl, Juego de tronos), quien protagoniza la escena que me llevo para el recuerdo como resumen del pensamiento general del grupo: la liberación del caballo de la protagonista. Si de por sí, los caballos siempre han representado el canon de la libertad, que sea el personaje de Sara quien libere a su querido caballo en presencia y con el consiguiente enfado del padre, representa ese anhelo de escapar del encorsetamiento social que somete su padre, controlando sus movimientos constantemente (pero a la hora de la verdad siendo de poco ejemplo, según su punto de vista). Quizás se eche en falta esa visión adulta sobre lo acontecido, esencial para desgranar un problema tener las dos partes de un hecho, pero como visión del malestar y desidia generalizada del colectivo adolescente con el mundo adulto es francamente interesante.

6/10

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