miércoles, 8 de junio de 2016

Fukushima, mon amour. El sufrimiento no tiene idioma.


Título original:
Grüsse aus Fukushima
Año:
2016
Fecha de estreno:
Por determinar
Duración:
104 min
País:
Alemania
Director:
Doris Dörrie
Reparto:
Rosalie Thomass, Kaori Momoi, Moshe Cohen, Nami Kamata, Aya Irizuki
Distribuidora:
Abordar



Doris Dörrie es una reputada artista multifacética en Alemania. Aparte de dirigir más de una veintena de películas y documentales, ha escrito novelas, ha dirigido óperas y escrito libros para niños. Sus películas por normal general suelen tener buena acogida tanto de público como de crítica, por lo que sonaba como una gran apuesta para abrir el 18º Festival de Cine Alemán de Madrid con su nueva obra: Fukushima, mon amour.


Budista confesa, su amor por la cultura oriental ha marcado gran parte de su obra, incluyendo Cerezos en flor, su película más reconocida a nivel mundial. De nuevo, vuelve al país del sol naciente, en este caso enfocada en la visión de una joven alemana que, mediante la organización Clows4Help acude a Fukushima para levantar el ánimo a los desafortunados residentes de la devastada ciudad por el terremoto y posteriores tsunami y escape radiactivo de la central nuclear. Pero Marie, la protagonista, realmente lo que busca es superar su tristeza en base al contraste de una tristeza mayor en el vecino. Pero no será esto, sino la amistad que entabla con Satomi la que ayude a ambas a superar sus pasados tormentosos.

Rodada en un blanco y negro impecable, la acción siempre está anclada al pasado y la memoria. Bien no dejando que el espectador se olvide del desastre de Fukushima, bien porque ambas protagonistas están atadas a sus pasados. El choque cultural poco a poco irá dando paso al entendimiento y el respeto. Solo así, con esta amistad, podrán ambas rehacer sus vidas y no vivir rodeadas de fantasmas. Un detalle importante es que la directora ha contado con gente que realmente aún vive en Fukushima, dándoles de esta forma visibilidad y apoyo moral para su difícil situación. Pero, pese a lo que pueda parecer, Doris Dörrie nunca usa un tono excesivamente triste ni condescendiente, su historia sabe desmarcarse de la sensiblería desmesurada y da puntuales toques de humor para que la bisagra emocional no chirríe.


Quizás el elemento más discordante o chocante podría ser justamente el que se ha cogido como representante del cartel del festival de este año, esa persona con un cabezón de gato un tanto inquietante (me recuerda a Frank pero en modo kawaii), pero que no deja de tener su significado en la obra. No hay más que fijarse cómo lo trata la protagonista al principio y al final de la obra, pasando del asombro de lo desconocido, al saludo respetuoso. Pues ese elemento extraño para el occidental no es otro que la representación del continente asiático, que la directora vuelve, una vez más, a acercarnos para vencer ese distanciamiento entre europeos y asiáticos a nivel cultural.
Desde luego, buenas sensaciones para seguir con el festival, y por fortuna Fukushima, mon amour será estrenada a nivel comercial en España por Abordar, lo que lo convierte en doble alegría.

7/10

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