martes, 21 de junio de 2016

Dioses de Egipto. Espectáculo kitsch del señor Proyas.


Título original:
Gods of Egypt
Año:
2016
Fecha de estreno:
22 de Junio de 2016 
Duración:
127 min
País:
Estados Unidos
Director:
Alex Proyas
Reparto:
Gerard Butles, Nicolaj Coster-Waldau, Brenton Thwaites, Courtney Eaton, Geoffrey Rush, Chadwick Boseman, Elodie Yung, Rufus Sewell
Distribuidora:
eOne


La verdad es que pronto saltaron las alarmas con este proyecto, con los primeros teasers y posters, donde se vio por dónde iba a tirar la cosa. Y la verdad es que no dejo de lamentar que un director como Alex Proyas, que demostró sus buenas dotes con El cuervo y Dark City, ambas películas de culto por derecho propio, empezó a estancar su carrera en proyectos de índole comercial y poco inspirados, alejados de esas inquietudes iniciales que muchos echamos en falta. Y quizás Dioses de Egipto sea la película más rancia de cuantas ha parido hasta la fecha, un espectáculo kitsch sobre la mitología egipcia con toques de miles de películas o series como 300, Los caballeros del zodiaco, La historia interminable, Furia de titanes o La momia de Sommers. Pero, pese a lo evidente, y conocedor de que los palos le van a venir por todos los frentes, voy a intentar verle el lado bueno a este fracaso comercial de Proyas.



Creo que su principal problema es lo ambicioso del proyecto. 140 millones de dólares de presupuesto que, a veces, cuesta imaginarlos dado los nefastos efectos especiales para una superproducción como esta (en general todo lo que rodea al personaje de Geoffrey Rush es demencial). Y es que encuentro en Dioses de Egipto un entrañable espíritu de serie B pero enfrascado en un traje de serie A++ que la desvirtúa. Para intentar vender la visión de dioses que se transforman en guerreros Saint Seiya envuelto todo en una trama amorosa rudimentaria y aventuras de ámbito familiar hay que tenerlos un tanto cuadrados. Dioses que sangran oro. Todo potencial para hacer una película de menor presupuesto, menos con menos condescendencia y más personalidad propia, un poquito de humor adulto y menos conformismo para llegar a todo tipo de públicos.

Pero entonces, ¿por qué no me parece un ñordaco de los gordos? Porque divierte. Es tan ingenua y alocadamente absurda que, como muchas de las películas de serie B de las que hablo, se gana mi aprecio. Es una comedia involuntaria, sí, pero es imposible que deje indiferente, con lo cual ya tiene algo ganado. Y lo mejor es que sí veo a un Alex Proyas dedicado a su visión extraña y fantasiosa del mundo egipcio (no olvidemos que el director nació allí aunque tenga nacionalidad australiana). Desde luego ni como comedia romántica ni como aventuras propias acaba de despegar nunca, pero tiene tal cúmulo de referencias o inspiraciones que se hace entretenido ir viendo por dónde nos saldrá en la siguiente escena. Desde las comentadas transformaciones de los dioses estilo Caballeros del zodiaco, ese Gerard Butler resacoso de 300 con su ejército propio, el ladrón a lo Aladdin que entra en la cámara de los tesoros, las pruebas para acceder a la pirámide me retrotaen (salvando las distancias) a las de La historia interminable (inclusive la amenaza de “la nada”, aquí un gusano devorador de mundos) o este tono de Furia de titanes (remake) o La momia, mezclando romanticismo y aventuras en el desierto, con malo que “coge partes de otros” y que roba la chica del prota (aquí la del semi prota o secundario de lujo). 


Desde luego, personalidad destila, no en la trama, sino en el diseño y envoltorio, algo en lo que siempre se ha destacado Alex Proyas. Le gusta que sus películas entren por lo visual, la atmósfera y la escenografía y Dioses de Egipto es, ante todo, una película-espectáculo. De qué tipo de espectáculo eso ya lo dejo a elección de cada uno. Como digo, le sobran esos efectos especiales que no se corresponden con su desmedido presupuesto y, quizás, apostar por algo más tradicional y menos digital. Pero no fue así y el resultado final es de peli para ver con compañía grata, cervezas y risotadas (si es que quieres sacarle sustancia). Si eres de los que prefiere ver el lado bueno de las cosas, las risas y ridiculeces que puede proporcionarte Dioses de Egipto no te las dará cualquier película. Supongo que esto la convierte en cierta medida en 'única' y eso siempre será mejor a lo apático.

4/10

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