jueves, 30 de junio de 2016

Demolición. Destruir para constuir.


Título original:
Demolition
Año:
2015
Fecha de estreno:
01 de Julio de 2016
Duración:
100 min
País:
Estados Unidos
Director:
Jean-Marc Vallée
Reparto:
Jake Gyllenhaal, Naomi Watts, Chris Cooper, Polly Draper, Wass Stevens, Judah Lewis, Stephen Badalamenti, Zariah Singletary, Alfredo Narciso
Distribuidora:
Flins & Pinículas


Jean-Marc Vallée pegó el pelotazo en Hollywood con Dallas Buyers Club, rescatando de paso a Matthew McConaughey de las comedias románticas facilonas (sí el actor había tenido papeles interesantes años anteriores, pero necesitaba el empujón del Oscar para remarcar esta transición en su carrera) en 2013, pero ya nos había ofrecido películas destacadas como C.R.A.Z.Y. desde su Canadá natal. Con Demolición pincha, con malas críticas de la prensa especializada que la condenaron en la taquilla americana y, por arrastre, en la extranjera al ya estrenarse de forma limitada. Para mí, injustamente.


El guión de Demolición estuvo en la famosa Blacklist del 2007 de guiones más cotizados aún no realizados (también figuraban los guiones de Nunca me abandones, El lobo de Wall Street, Código Fuente o la oscarizada Slumdog Millionaire entre muchos otros) pero no fue sino hasta 2015 cuando se empezó el rodaje de la película. Y realmente es una de esas películas que puede ser acusada de extravagante o singularidades poco creíbles dentro de la historia, pero esto a la vez es su gran baza para sacar esos irreverentes toques de humor que impregnan la película y la hacen tan especial y sin llegar a ser una comedia. Desde luego la obra intenta ser consecuente con su mensaje y su protagonista, por ello la película se desata y se suelta la melena al igual que lo hace su personaje, dando lugar a una simbiosis total. Así, los espectadores que conecten con el personaje de Gyllenhaal están conectando irremediablemente con la película en sí misma y algo tan, en principio, poco convincente como contar tu vida por carta a una compañía de máquinas expendedoras se convierte en algo 'lógico' y la forma más honesta de acercarse al caótico mundo interior del personaje principal.

El actor es gran artífice de que todo funcione, pues la película pone mucho de su peso en su personaje principal, y el actor sabe, una vez más, pillar el punto a un personaje nada fácil y de esos proclives al histrionismo si no se conducen bien. Por suerte, Gyllenhaal sabe en todo momento retratar a un personaje capaz de despertar sentimientos de amor y odio a la par en el espectador, pero ante todo un personaje carismático con el que deleitarse. Se encuentra bien acompañado el actor por Naomi Watts y Chris Cooper, pero quizás el más sorprendente sea el joven Judah Lewis, que pese a su corta edad sabe ganarse sus momentos y no quedar eclipsado por la estrella de la función.


Ser honesto con uno mismo como principio fundamental de la felicidad, es el gran lema que se puede extraer de Demolición. David Mitchell, el personaje protagonista, tras la pérdida fortuita de su mujer, afronta una aguda desconexión emocional con el mundo y consigo mismo, hasta que decide sincerarse en una carta de reclamaciones a una compañía expendedora. A partir de entonces, su actitud ante la vida será distinta. De ir como un autómata por la vida a despertarse y prestar atención y disfrutar de los detalles y rarezas que dan sentido a nuestras vidas. Su creciente curiosidad por todo cuanto se estaba perdiendo y su arrebato de sinceridad le ocasionarán unos cuantos problemas, sobre todo a nivel laboral, donde trabaja para su suegro. La película refleja bastante bien el símil de destruir para construir de nuevo, pero de una forma más atractiva y menos ordinaria que un libro de autoayuda, y si bien no te conquista por sus intenciones filosóficas o por sus extravagancias cómicas, debería hacerlo por la enésima gran actuación del actor californiano.

7/10

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