lunes, 20 de junio de 2016

7 diosas. El club de las heroínas reivindicativas.

Título original:
Angry Indian Goddesses
Año:
2015
Fecha de estreno:
22 de junio de 2016
Duración:
103 min
País:
India 
Director:
Pan Nalin
Reparto:
Sarah-Jane Dias, Rajshri Deshpande, Sandhya Mridul, Amrit Maghera, Pavleen Gujral, Anushka Manchanda, Tannishtha Chatterjee 
Distribuidora:
Karma


7 diosas es una película valiente y hasta necesaria dentro del marco del cine indio -que no bollywoodiense-, pero más por lo que cuenta que por cómo lo cuenta. La escena inicial, con un montaje partido a varias bandas presentando a la mujer en una situación de discriminación de diversas índoles donde se enfrenta a uno o más hombres, es toda una declaración de intenciones de por dónde van a ir los derroteros de la película. Porque 7 diosas es una apología a la mujer liberal, a la mujer luchadora por sus derechos, en un papel cinematográfico alejado de las convenciones en el cine indio donde, por regla general, la mujer asume el rol de mujer florero, un mero ornamento al servicio del hombre. 

El reivindicativo director Pan Nalin presenta una película bienintencionada pero mal actuada y fallida en ambiciones. Su abanico de temas denuncia es tan amplio (violación, homosexualidad, inferioridad social y laboral, maternidad...) que, aunque intente promover un cine social dando visibilidad a esas problemáticas, se convierte en una amalgama de tópicos al querer abarcar más de la cuenta. Las elecciones estéticas y lumínicas, unidas a las conversaciones pseudo-profundas / pseudo-cómicas de las protagonistas, abocan la película a un desarrollo folletinesco. Esto es, los contrapuntos en el tono utilizado (ahora comedia, ahora drama intenso) quitando o poniendo hierro a los asuntos mostrados obtienen un resultado disperso en el espectador, quien se ve acribillado por un impacto bastante forzado derivado, también, de la extensión temática.

 
La radicalización de las ideas de 7 diosas provocan una sensación de amor o de odio hacia la película, según consigas conectar con la denuncia.  Se trata más de una película de intenciones, de despertar conciencias, de encumbrar a sus siete heroínas quienes personifican un mínimo muestrario de las desigualdades en una sociedad de costumbres hombrías muy arraigadas. Estas mujeres son jóvenes, fuertes, rebeldes contra las imposiciones de una cultura de mentalidad cerrada y machista. Pan Nalin no duda en mostrar al hombre como un auténtico demonio -un hombre capaz de afirmar cosas como que si la mujer viste "obscena", se justifica una violación aunque se condene el hecho en sí-. Hay un evidente conflicto entre la sociedad hermética tradicional y un tímido y moderno aperturismo de miras. Atreverse a hacer esta película le ha costado a Nalin la censura en varias escenas, por las referencias religiosas o el lenguaje sexual empleado.


Alabamos las intenciones de contenido de Nalin por su osadía al denunciar una realidad en su país; un país dividido, clasista y descompensado. No obstante, si nos ceñimos a lo estrictamente cinematográfico, la historia cae en clichés telenoveleros, en una manipulación de la sensibilidad del espectador y prostitución emocional -con el clímax en el momento El club de los poetas muertos en un funeral o el tomarse la justicia por su mano dadas las desigualdades de género- que te saca de sus buenas intencionesUna película irregular que aboga por la lucha de la mujer india en sus carreras profesionales, en sus elecciones en el amor y en el sexo.

4/10 

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