martes, 21 de junio de 2016

18º Festival de Cine Alemán. Último día: Herbert, B-Movie. Lujuria y música en Berlín Occidental 1979-1989 y Las tres luces.




Llegamos a la última de las crónicas de nuestro paso por el 18º Festival de Cine Alemán de Madrid.
Tras la inauguración con Fukushima, mon amour y los repasos al , y 4º día, hoy nos toca volver la vista a Herbert, el documental B-Movie: Lust & Sound in West-Berlin 1979-1989 la proyección especial de la versión restaurada de Las tres luces con música en directo.



Herbert, de Thomas Stuber, cuenta el ocaso de un ex-campeón de boxeo de la Alemania de Este, que al retirarse se ve forzado a trabajar cobrando deudas y haciendo otros trapicheos diversos. Pero todo esto cambiará cuando se le diagnostique una esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad terminal que le va degenerando sus motoneuronas, provocando parálisis muscular progresiva.
Aquí, el boxeador se tomará la lucha contra la enfermedad como otro combate más, mientras que intenta en cierta medida recuperar el tiempo perdido con su hija y su nieta.
Es verdad que justamente esto último ya era tratado de mejor manera en El luchador de Aronofsky, pero ahí está el buen hacer de Peter Kurth para sacarse un protagonista muy veraz y convincente. En cuanto al drama de su enfermedad, no aporta gran cosa que la diferencie de otras películas de enfermedades terminales, pero sí impone un poco ver a un personaje de tan corpulento cuerpo ir perdiendo progresivamente el control del mismo. Para mi gusto lo mejor logrado son las relaciones personales con los pocos amigos que tiene Herbet, el tatuador y esa persona especial que no llega a ser novia pero hace las veces de.


B-Movie: Lujuria y música en Berlín Occidental 1979-1989 (Lust & Sound in West-Berlin 1979-1989) es un documental muy ameno y único para acercarse a esa movida berlinesa a la que el Festival alemán dedicó una sección. Lamentablemente este es el único film al que hemos podido asistir de dicho ciclo, pero ha sido suficiente para empaparnos de su música punk y ese clima de “noche que no acaba” bastante marcado. En todo momento estamos conducidos por Mark Reeder, un músico de Manchester que se traslada a Berlín, precisamente atraído por su música y movimientos socioculturales. No faltan a la cita grandes del momento como David Bowie, Christina F. Nick Cave o una joven Tilda Swinton que aparece de forma anecdótica. Es curioso como se juega con el título en el cartel, el Lust & Sound (lujuria y música) pasan con un simple cambio de letras por el Lost & Found (perdido y encontrado), que podría ser perfectamente el recorrido emocional del propio Reeder durante el documental y todo ese mundo aparentemente caótico que se acabó convirtiendo para él en uno de esos grandes momentos que no olvidaría y le formarían como persona. Una buena recomendación para interesados en el tema.


Y para finalizar por nuestra parte, nada mejor que cerrar con esa joya que pudimos ver, en nuestro caso por primera vez y encima en pantalla grande, del gran Fritz Lang, una versión restaurada de Las tres luces (Der müde tod), recuperando el color original, eliminando imperfecciones de la imagen y con la música en directo de DJ francés Raphael Marionnaud. Fiel reflejo del expresionismo alemán, la romántica visión de la muerte y el amor se conjugan en la película de Lang con una fotografía sublime. ¿La premisa? Una muchacha retará ala mismísima muerte para recuperar a su amado, recién arrebatado. La muerte le enseña la sala de las velas, las vidas de todas las personas que, cuando se apagan, van al mundo de los muertos; y la reta a salvar una de las tres vidas que están a punto de apagarse. Su gana a la muerte, entonces ésta le devolverá la vida de su amado.
Cada una de estas tres velas se corresponde a un lugar y época distinto, cambiando la película a conveniencia la tipografía de los rótulos según si la historia transcurre en Oriente, en la Italia Renacentista o en la China imperial (todo un detalle), lo que da una buena pista de hasta qué punto está trabajado cada detalle en Las tres luces. Incluso hay lugar para el humor, pues la historia que se desarrolla en el imperio asiático está tratada con bastante comicidad, para quitar solemnidad a tanta historia funesta. Además, hay que decir que la música de Raphael Marionnaud estuvo muy trabajada y cuidada para que funcionase al dedillo en cada escena, un gran acompañamiento. Es todo un lujo poder descubrir estas joyas del cine de esta manera.



No queremos terminar sin antes dejar nuestro TOP particular de recomendaciones:

  • Las tres luces
  • Fukushima, mon amour
  • En la casa de las telarañas
  • Ha vuelto
  • B-Movie: Lujuria y música en Berlín Occidental 1979-1989

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