viernes, 27 de mayo de 2016

Tres recuerdos de mi juventud. El amour fou nostálgico.


Título original:
Trois souvenirs de ma jeunesse
Año:
2015
Fecha de estreno:
27 de Mayo de 2106 
Duración:
123 min
País:
Francia
Director:
Arnaud Desplechin
Reparto:
Mathieu Amalric, Lou Roy-Lecollinet, Quentin Dolmaire, Olivier Rabourdin, Raphaël Cohen, Lily Taieb, Pierre Andrau, Elyot Milshtein, Clémence Le Gall
Distribuidora:
Vértigo Films


Tras el traspiés que supuso para su filmografía Jimmy P., Desplechin vuelve a las relaciones de pareja que tan bien le han ido en su carrera. También vuelve a contar con su actor fetiche, Mathieu Amalric, aunque en esta ocasión quedará en un segundo plano al tratar la mayor parte de la película de los recuerdos de juventud del personaje que interpreta el actor. Esto nos brinda la oportunidad de conocer a dos debutantes como son Quentin Dolmaire y Lou Roy-Lecollinet y que acaban siendo parte del gran encanto de Tres recuerdos de mi juventud.


Es curioso que Desplechin decida titular su película “tres recuerdos...” cuando realmente solo uno de los tres recuerdos se cobra el protagonismo indiscutible de la película. Cierto es que los otros dos no son gratuitos, sino que dan cuerpo y consistencia al personaje de Paul Dédalus (los conocedores de la obra de Desplechin sabrán ya que siempre usa los mismos nombres para sus personajes). El problema es más bien narrativo, cuando se decide hacer particiones a modo de capítulos, pero su duración e importancia no tienen consonancia alguna entre sí. Realmente tampoco lastra mucho esta apuesta personal del director, pues cuando entra en materia, en la historia que realmente se nota que quiere contar (la de la relación de Paul y Esther), la película gana enteros.


Y ya no es tanto la historia que se cuenta (a fin de cuentas, historias de amor a visto millones la gran pantalla), sino el sentimiento y la cercanía que desprende, lo que nos acaba cautivando con relativa sencillez. A los franceses siempre se les ha dado bastante bien eso de los amores juveniles, pasionales. Ahí están dos autores (los primeros que me vienen a la mente) como Mia Hansen-Løve y Philippe Garrel que han tratado el 'amour fou' con gran acierto. Desplechin es otro de ellos y en Tres recuerdos de mi juventud nos presenta a Paul y Esther y su relación liberal y apasionada tras varios años. Historias que dejan su huella en las personas, tanto Dolmaire como Lecollinet han sabido capturar momentos mágicos y bellos en su relación cinematográfica, pero no menos mérito tiene el director, quien apuesta precisamente por pocos ensayos y dejar a los actores que 'sean' y no que actúen' el personaje. Gracias a esta forma de trabajar es que su última película se distancia de un drama romántico al uso para conferir uno bastante entrañable, incorporando sellos personales como cierto cambio de narrador (del protagonista a uno omnipresente) y esas cartas narradas hacia la cámara, haciendo que la implicación del espectador aumente.

Galardonada con el César a la mejor dirección, la nueva obra de Desplechin contiene los suficientes ingredientes para que sigamos viendo a Francia como el baluarte del amor espontáneo, visceral y fugaz. 

7,5/10

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