lunes, 9 de mayo de 2016

El hombre que conocía el infinito. Bienintencionado pero aclimático biopic.

Título original:
The man who knew infinity
Año:
2015
Fecha de estreno:
13 de mayo de 2016
Duración:
114 min
País:
Estados Unidos 
Director:
Matt Brown
Reparto:
Dev Patel, Jeremy Irons, Devika Bhise, Toby Jones, Stephen Fry, Jeremy Northam,  Kevin McNally, Enzo Cilenti, Shazad Latif
Distribuidora:
Vértigo



¡Ay, los biopics! Esas películas retratadoras de la personalidad de un personaje influyente en su rama o, al menos, de una faceta de ese personaje. Aunque es de mal gusto generalizar, los elementos comunes entre las películas biográficas son tan particulares, que todas parecen estar cortadas con un mismo patrón estancador. Cuando se hacen desde el academicismo -e intentando quedar bien con el "homenajeado"-, se cae en clichés tanto formales como de contenido. Suelen ser obras amables -independientemente del tema tratado-, ensalzando la figura pública pertinente, adornadas con dramatismo rayante en el sensacionalismo y cubiertas de una corrección formal sin apenas riesgo narrativo. ¿Ejemplos recientes? La británica La teoría del todoo la francesa Yves Saint Laurent. Si delimitamos más el radio de actuación, porque la crítica de hoy versa sobre El hombre que conocía el infinito -biopic sobre un matemático- tenemos también Una mente maravillosa.

Ron Howard plasmó en su película dos vertientes diferenciadas: el estudio de los números y un romance dramático, enfatizando en la enfermedad mental de Nash. Eficaz, efectista y ganadora de cuatro Óscars, Una mente maravillosa no es para nada comparable a El hombre que conocía el infinito. El debutante Matt Brown no ambiciona premios y reconocimientos. Desde su poca experimentada trayectoria, Brown sucumbe a un bienintencionado biopic hecho con cariño hacia el personaje real pero sin la profundización requerida en la fascinación de la historia, metiendo elementos externos para realzar el drama. Quizá pensó en abrirse a un espectro más amplio de público así, porque a ver quién se interesa por una película sólo de números.


El hombre que conocía el infinito relata la última etapa de la vida del joven matemático indio Ramanujan. Una travesía de unos años conociendo la relación establecida entre Ramanujan y su mentor en Inglaterra Hardy y de cómo de esa forzosa amistad, salieron brillantes teorías -como la de los agujeros negros- que, en la actualidad, casi un siglo después de la muerte de Ramanujan, aún los estudiosos utilizan para sus cálculos y demostraciones científicas. La película se centra en la pasión por los números del joven indio quien, harto de no prosperar en sus estudios en India decide enviar una carta a Cambridge. Cuando Hardy se interesa por él, le invita a Inglaterra (algo prohibido por la religión de Ramanujan, el viajar más allá del océano). Matt Brown, partiendo de la base de la novela de Robert Kanigel, cuenta la relación de aprendizaje mutuo establecida entre mentor y alumno.

El excéntrico y asocial Hardy -solvente Jeremy Irons- representa el extremo opuesto a Ramanujan (carapalo y pavisoso Dev Patel). El mentor obliga a Ramanujan a probar sus teorías, sus fórmulas con demostraciones, desde el excepticismo de su mente matemática. Pero el indio, autodidacta y apenas sin estudios en la materia, le habla del poder de la fe, de la ayuda de Dios y la intuición. Sea como fuere, el posible conflicto entre los dos personajes, por sus creencias, nunca rebasa la barrera del enfrentamiento; se habla del tema pero, como en casi toda la película, parece no querer mojarse en temas comprometedores.


El resultado deriva en un biopic anodino sobre una figura desconocida para el gran público, más allá del área de su ámbito de estudio. Encorsetada y linealizada en sí misma, El hombre que conocía el infinito carece de un clímax en esa pasión matemática -acuciada por la tuberculosis que padeció Ramanujan- o en sus descubrimientos. El drama rellena minutos proviene del trasfondo de Ramanujan entre lo que dejó atrás en La India -su esposa, su madre dominante-, los problemas en la sociedad británica -soledad, racismo, envidias- y el marco temporal donde se desarrolla la historia -Primera Guerra Mundial- pero, como pasa de puntillas por todos los temas, la ópera prima de Matt Brown adolece de profundidad y sentimiento.

5/10

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