viernes, 13 de mayo de 2016

Corazón Gigante. Sensibilidad Gigante

Título original:
Fúsi
Año:
2015
Fecha de estreno:
13 de mayo de 2016
Duración:
94 min
País:
Islandia
Director:
Dagur Kari
Reparto:
Gunnar Jónsson, Sigurjón Kjartansson, Arnar Jónsson, Ilmur Kristjánsdóttir, Margrét Helga Jóhannsdóttir, Franziska Una Dagsdóttir, Sigurður Karlsson
Distribuidora:
Surtsey Films


Si un flaco favor se le podía hacer a “Fúsi”, la más reciente y galardonada película de Dagur Kari, era exponerla en la cartelera con el título más <<telefilmero>> posible, “Corazón Gigante”. Y es que tan peligrosamente está jugando siempre el guión con los más conocidos clichés de los films de sobremesa, que más de uno podría caer en la trampa fácil y abandonar la aventura antes de darle tiempo a revelarse como la maravilla que es. Porque verdaderamente, a pesar de que Fúsi quiere aparentar no ser un ejercicio cinéfilo interesante, es mucho más honda y llega mucho más hondo de lo que podrías imaginar.

Un inmenso Gunnar Jónsson interpreta a Fúsi, nuestro protagonista, un cuarentón con sobrepeso que vive con su madre y que adora estudiar sobre las batallas de la segunda guerra mundial (hasta el punto de tener una detallada maqueta de la batalla de El Alamein, que le sirve de paso para sus juegos de estrategia). Todo es difícil para Fúsi: relacionarse con las personas no es su fuerte y llega incluso a considerarlas un fastidio para seguir con su anestesiada forma de vida; tiene cierta facilidad para tratar con los niños, aunque la gente tiende a considerarlo un potencial pervertido; y nunca ha tenido una novia, el elemento que más fuertemente pesa y empuja contra su vida cotidiana. Sobre la clásica estructura del chico que conoce a una chica, sumándole el ingrediente del personaje marginado y del herido psicológicamente, se servía sobre la mesa una habitual receta para el desastre, desastre que finalmente no llega porque los encargados de la historia sabían qué era exactamente lo que debían evitar hacer.


Y es que pese a un torpe inicio, donde existe una desesperación desmedida por intentar tocar la culpa del espectador (no siempre desacertada), el director trata tan bien a su protagonista y lo entiende hasta tal punto que logra sacar la ternura incluso en aquellos lugares que ya hemos visitado demasiadas veces. Además, muy pronto la estructura de la comedia romántica se desarma y se deforma, dando lugar a inesperados giros y a un final que sin lugar a dudas es lo opuesto a lo que podíamos imaginar.


La dirección del franco-islandés busca los planos cerrados y opresivos, intentando que compartamos esa incomodidad social que un personaje tan introvertido como Fúsi. Así logra que el espectador esté siempre muy comprometido con cada revolucionario descubrimiento social de Fúsi, por más tonto e insignificante que sea para el resto de los mortales. He aquí una de las grandes bazas de la cinta, que si bien toca muchos temas, nunca pierde de vista que es la historia de cómo Fúsi va liberándose de sus propias cadenas, y ninguna otra cosa, ni siquiera su primer y único amor, toma nunca el protagonismo.



Las evidentes raíces de la obra del franco-islandés en el cine de autoayuda, no le impiden dejar marcada a fuego su diferencia y trascendencia en el marco de miles de olvidables obras similares. Su agridulce final (fijo que deja descolocado a más de uno) deja claro que la búsqueda de la cinta va más allá de la sensiblería habitual y nos recuerda que la sensibilidad humana es ante todo un acto de la inteligencia. La forma en que conectamos con el personaje y lo entendemos, es el logro que hace tan inolvidable al film.

7/10

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