martes, 19 de abril de 2016

Romance en Tokyo. Japón (a toda costa)

Título original:
Tokyo Fiancée
Año:
2014
Fecha de estreno:
22 de abril de 2016
Duración:
100 min
País:
Bélgica
Director:
Stefan Liberski
Reparto:
Pauline Étienne, Taichi Inoue, Julie Le Brenton, Akimi Ota, Alice De Lencquesaing, Hiroki Kageyama, Hiromi Asai
Distribuidora:
Abordar


La cultura nipona presenta unas características tan, tan opuestas a las europeas que abre un abismo de fascinación o rechazo en el mundo occidental. El creciente interés por el universo japonés parte de esa diferenciación en sus costumbres y su modo de ver y entender la vida. El choque cultural está asegurado para un occidental en Japón. Esa particularidad, esa singularidad marca la complicada relación de la protagonista de Romance en Tokyo de Stefan Liberski. La película adapta la novela semi-autobiográfica de Amelie Nothomb Ni de Eva ni de Adán en la que la autora, de manera irónica, cuenta su experiencia al regresar al país del Sol Naciente. Amelie nació en Tokyo pero se crió en Bélgica, la cuna de sus padres. Con veinte años decide volver a su patria natal para convertirse en -escritora- japonesa y empaparse de sus tradiciones, aunque no las comprenda.


Desde ese extraño punto de partida, se comprende la tendencia a lo cómico de la película. Romance en Tokyo escarba en la contraposición de estilos de vida para crear peculiares situaciones, todo desde el ámbito de la clásica historia de búsqueda de identidad y crecimiento personal. La protagonista se llama Amelie y, aunque por el tono tenga ecos del éxito de Jeunet, más allá de su excentrismo soñador y su predisposición a estar feliz, poco en común tiene Amelie (Nothomb) con Amelie Poulain. Pauline Étienne personifica el personaje principal, aportándole candor, fragilidad y adorabilidad, con esa cara de niña buena.

En Tokyo, Amelie comienza a trabajar como profesora particular de francés y así es como conoce a su único alumno Rinri (Taichi Inoue). Se establece entre ambos una relación de necesidad pues los aman la cultura contraria -ella quiere ser japonesa mientras que él quiere ser francés- y su romance permitirá conocer, profundizar en las costumbres del otro. La excentricidad hace acto de presencia, sobre todo, en las escenas más descacharrantes -la familia yakuza de él- de la película. Todas envuelven a Rinri y el ambiente donde se mueve. Quizá la secuencia más divertida sea la de la cena con la "sociedad francófila secreta' del joven, donde Amelie debe lidiar con la situación.


A caballo entre la realidad y las fantasías de la joven protagonista, Romance en Tokyo se formula como una comedia romántica en un estilo poco habitual. Más que amor, los protagonistas comparten una amistad obligada dentro de una historia sobre forjarse una personalidad. La película viene empaquetada de un aire desenfadado, pretendidamente agradable, forzando lo excéntrico con muchas salidas de tono. Gracias al carácter cuasi infantil y adorable de su protagonista, Romance en Tokyo se ve con condescendencia. No define su extravagancia ni explota ese aura hipster con la cual se vendía. Un simpático falso estudio antropológico de la vida de una belga en Japón.

6/10 

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