martes, 5 de abril de 2016

La invitación. Un eco perturbador.

Título original:
The invitation
Año:
2015
Fecha de estreno:
08 de abril de 2016
Duración:
100 min
País:
Estados Unidos
Director:
Karyn Kusama
Reparto:
Logan Marshall-Green, Michiel Huisman, Tammy Blanchard, John Carroll Lynch, Mike Doyle, Emayatzy Corinealdi, Karl Yune, Toby Huss,  Marieh Delfino
Distribuidora:
Good Films / La Aventura

Larga es la mecha prendida para hacer explotar la bomba. La invitación de Karyn Kusama es de esas películas que parecen no avanzar durante su recorrido pero, si permances atento al entorno, a la ambientación de la directora, tendrás muchas pistas para llegar a un potentísimo tercio final. Y es que este thriller psicológico se va fraguando con mucha calma. La sinopsis breve incluye a un grupo de antiguos amigos que se reúnen luego de dos años sin verse. Will (Logan Marshall-Green) estuvo casado con Eden (Tammy Blanchard) pero la muerte de su hijo les alejó. Ahora se reúnen con sus antiguos colegas en una velada con muchas sorpresas y secretos.

Mi compañero ya os advertía que es mejor visionar La invitación sabiendo lo mínimo de ella porque la película juega sus bazas dentro de un terreno conocido, no va a la sorpresa en el nudo del conflicto. Se pueden anticipar los hechos venideros, sí, pero Kusama , exceptuando la escena de cierre final (la de los farolillos), pretende meternos en la mente de su protagonista, en las dudas, en la incertidumbre. Para ello, se nutre de una única localización donde dar rienda suelta a la trama. Conversaciones triviales se mezclan con otras de calado intenso, bien por su contenido, bien por quién las cuenta. Así es, la directora asume el rol de cine de pocos medios en un solo escenario donde la interacción entre los personajes es el punto central, tan efectivo en otros thrillers de género reciente como, por ejemplo, Coherence (aunque sus derroteros argumentales difieran).


El interés reside en los diálogos y las sospechas de Will mientras se construye un ambiente opresivo-pesadillesco alimentado de paranoias mentales, susceptibilidades, de cómo cambia la gente y del tema sectario. Porque en todo momento La invitación se posiciona en el punto de vista de Will, entramos en su cabeza, en su fragilidad tras su trauma pasado y en sus sospechas. El espectador se preguntará si todo es cierto o simplemente está siendo sugestionado por el protagonista. Poco a poco, la reunión de amigos acaba en una cena subida de tono donde Will explota, donde la bomba por fin explota tras un hecho crucial y determinante sobre el supuesto presentimiento del protagonista. Llegamos a una parte final de órdago. Kusama demuestra dominio en el manejo del suspense en primera persona.


Con paciencia y un exquisito gusto por los detalles implícitos, se llega a un final magnánimo. Y como pasa con productos de desarrollo lento, no es apto para todos los paladares. Como pegas, el montaje de sonido adquiere un nivel de intensidad sonora que te golpea en la cabeza -como al protagonista, con sus recelos- y, a veces, resulta molesto. En cuanto a la construcción de personajes, echamos de menos, dado el tema tratado unas dosis mayores de cinismo y en el desarrollo de su personalidad. En resumen, La invitación se va urdiendo granito a granito para eclosionar en un efectivo -que no efectista- clímax de impacto. Además, la última escena permance en la memoria como un eco perturbador. No se puede olvidar ese cierre.

6,5/10

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