miércoles, 6 de abril de 2016

El novato. Wallflowers.

Título original:
Le nouveau
Año:
2015
Fecha de estreno:
08 de abril de 2016
Duración:
81 min
País:
Francia
Director:
Rudi Rosenberg
Reparto:
Réphaël Ghrenassia, Joshua Raccah, Géraldine Martineau, Guillaume Cloud-Roussel, Johanna Lindstedt, Max Boublil
Distribuidora:
Karma


A veces huele a refrito. Que un autor ambiente, por decirlo de alguna manera, su obra en la adolescencia connota una serie de hechos prototípicos de una etapa eternamente retratada en el cine. Y el actor reconvertido a director Rudi Rosenberg ha estrujado en El novato, su debut en el largometraje, los clichés propios del cine teen dándoles su sello personal, desde un prisma de comedia y frescura, evitando los dramas innecesarios y, por ende, caer en el mencionado refrito. Por su contenido y su continente, El novato se podría emparentar con esas cintas menos comerciales americanas también con el trasfondo de época iniciática marginal como Las ventajas de ser un marginado o la reciente Yo, él y Raquel. De esta manera, aunque su taxonomía simple es el subgénero adolescente -de incipiente romance y amistades-, se destacan del resto de producciones mediocres por su carácter diferencial. 


Rosenberg deambula por un terreno conocido para él. Su película tiene algo de personal en cuanto a un chaval muy tímido nuevo en el instituto. Benoit desembarca en una nueva escuela despojado de aptitudes sociales. Los únicos interesados en una amistad con él son el empollón cuatro ojos, el gordito asqueroso y una chica con una discapacidad física. Benoit se enamora de Johanna, otra novata, una sueca guapísima con la que entablará una suerte de relación pues ella tiene dificultad con el idioma. No obstante, los populares (y matones) del instituto se fijan también en Johanna teniendo Benoit que decidir con quién quiere enemistarse.

Porque sí, el patio del colegio es una auténtica jungla, donde la fauna depredadora acosa a los animales inofensivos. El novato construye un microcosmos para el protagonista cuya adaptación al medio depende de sus decisiones. Y su decisión cae del lado de los inadaptados cuando celebra una fiesta a la que sólo acuden los "parias". Rosenberg promueve el lado valiente de su protagonista, mientras este se forja en la época que marcará su vida. La adolescencia es la etapa donde se hacen las grandes amistades, donde las dudas y las inseguridades externas acechan. Rosenberg pone el punto de mira en una supuesta minoría social pero que, en realidad, puebla las aulas.


El director quiso contar una historia que le permitiese un intenso trabajo con los actores, todos cuasi quinceañeros y sin casi experiencia previa en el cine. El universo de Rosenberg excluye a los adultos, salvo por el cómico Max Boublil -precisamente un amigo de su infancia- quien interpreta al tío de Benoit, el único referente adulto de la película aunque, en realidad, tenga alma de crío. Y ese trabajo con los actores se traduce en una naturalidad y espontaneidad de las interpretaciones. Cada actor aporta sus momentos divertidos, candorosos y tiernos, desde la ligera frescura de la inexperiencia. Quien se roba las situaciones más graciosas de la película sin duda es Joshua Raccah, el "gordito", con su retrato desenfadado, franco y desprovisto de complejos de un inadaptado con mucho, mucho carisma.

El novato promete (y la da) una historia creíble sobre labrar amistades en la adolescencia, realizando una crónica social en el patio de un colegio cualquiera. La visión del director se mantiene en una perspectiva discreta, dejando fluir con sinceridad el mensaje. Como en Las ventajas de ser un marginado, el espectador asiste a un proceso de crecimiento y enriquecimiento interno del personaje principal y su entorno, creando una sensación de nostalgia por aquel tiempo pasado en la escuela y acabando con una sensación de buen rollo. Sobre todo porque la escena final te saca la más franca de las sonrisas.


7,5/10

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