viernes, 29 de abril de 2016

El caso Fritz Bauer. El héroe traidor.

Título original:
Der Staat gegen Fritz Bauer
Año:
2015
Fecha de estreno:
29 de abril de 2016 
Duración:
105 min
País:
Alemania
Director:
Lars Kraume
Reparto:
Burghart Klaussner, Ronald Zehrfeld, Rüdiger Klin, Cornelia Gröschel, Lilith Stangenberg, Sebastian Blomberg
Distribuidora:
Caramel


El cine revisita los mismos temas una y otra vez, sobre todo aquellos basados en un hecho real -ya se sabe: la veracidad, la proximidad y la conexión emocional con el espectador que ello conlleva. Lo apuntábamos hace poco a colación del estreno de la española Lobos sucios; el nazismo -en todas sus vertientes- es una fuente inagotable de ideas. Los realizadores tratan de buscar nuevas perspectivas, nuevas historias no contadas, nuevos enfoques, nuevos héroes que encumbrar. En este último tratamiento se engloba la alemana El caso Fritz Bauer de Lars Kraume, quien dirige y guioniza el proyecto.

En la Alemania post Hitler, el fiscal general Fritz Bauer tiene pistas sobre el paradero de Adolf Eichmann (el mayor responsable de la deportación de judíos). Bauer, también judío, sufrió la persecución de los nazis y se vio obligado a huir a Dinamarca. Tras la muerte del führer, Bauer ocupó el puesto de fiscal general en Alemania y se obcecó en juzgar a los líderes criminales del Tercer Reich. Se topó con un hueso duro de roer: la oposición de Alemania a enfrentarse a los demonios de su pasado reciente, en parte, debido a que muchos de los altos cargos pertenecieron al partido nacionalsocialista. La cacería de Eichmann fue de los primeros y más importantes hitos logrados por Bauer,  por sus connotaciones histórico-políticas y en eso se centra la película (tras este caso, desenmascaró y ayudó a juzgar a más responsables en los conocidos Juicios de Auschwitz).

 
Kraume reúne en su película un fuerte componente político y legal, sustentado en la fuerza de los diálogos y las conversaciones, como el motor que hace avanzar la trama. El caso Fritz Bauer se constituye como una especie de documento histórico para ensalzar la figura pública del citado fiscal. Su perseverancia, su encarnizada búsqueda de la justicia y su lucha contra el olvido colectivo quedan reflejados en la película. Kraume lo admite; su propósito era mostrar a los espectadores un héroe real, más allá de Batmans, Supermanes y Capitanes. Ante la negativa de los políticos de la época a admitir ese pasado, como si ese período atroz jamás hubiese existido, Bauer acudió a la Mossad -el Servicio de Inteligencia israelí- para atrapar y juzgar a Eichmann y por este hecho fue acusado de traición.

Jugando con el thriller y lo jugoso de hablar de traiciones y trapicheos varios, Kraume incluye en el guión un personaje ficticio, el del joven fiscal y protegido de Bauer, Karl Angermann. La trama se bifurca en una historia paralela con la homosexualidad -penada con cárcel en la época-y la fidelidad como telón de fondo. El problema deriva en que esta subtrama se siente forzada y empaña el concienzudo trabajo de documentación para cerrar un guión casi, casi sólido pues, como decíamos, la parte inventada es un innecesario ornamento dramático y sensacionalista.


El caso Fritz Bauer es la crónica de una caza, una persecución por la justicia, no por la venganza. La motivación de Bauer era la de educar en la concienciación sociopolítica al pueblo alemán, dejando un legado valiosísimo en el exorcismo de demonios internos. La película nunca rebasa el límite del correctismo formal en su presentación, pues basa su personalidad en la importancia histórica del hecho real en que se inspira. Y el actor alemán Burghart Klaussner como Fritz Bauer dota al personaje de un carácter atemporal, importante, incorruptible. Quizá lo mejor de la película.

5/10

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