jueves, 17 de marzo de 2016

Luces de París. Lo bueno por conocer.

Título original:
La Ritournelle
Año:
2014
Fecha de estreno:
18 de marzo de 2016
Duración:
98 min
País:
Francia
Director:
Marc Fitoussi
Reparto:
Isabelle Huppert, Jean-Pierre Darroussin, Michael Nyqvist, Pio Marmaï, Marina Foïs, Audrey Dana, Anaïs Demoustier
Distribuidora:
Surtsey



Los franceses ponen los cuernos con elegancia. Así, aunque duela -porque duele-, lo aceptan con dignidad. De infidelidades y segundas oportunidades trata el nuevo trabajo de Marc Fitoussi, Luces de París, en la que supone su segunda colaboración, tras Copacabana, con Isabelle Huppert. Una Isabelle Hupert en un papel más ligero de lo habitual, si repasamos su filmografia -Amour, En otro país o la aún en cartelera El amor es más fuerte que las bombas. Ojo, no por ello se trata de un rol fácil: Huppert interpreta a una mujer madura soñadora, estancada en su granja, y, cuando sus hijos abandonan el nido, siente la necesidad de experimentar con su libertad. 

Y no porque su marido, encarnado por Jean-Pierre Darrousin, sea un obseso celoso y posesivo -el francés transfiere al personaje su candor- pues más bien es un bonachón absorbido por su trabajo y los concursos bovinos. Están estancados en la monotonía. Brigitte (Huppert) es invitada a una fiesta de veinteañeros, los nuevos inquilinos del piso contiguo, donde despierta la simpatía/admiración de un joven parisino (Pio Marmaï). Una erupción cutánea le da la excusa para viajar a París a reencontrarse con el chico. Las cegadoras luces de tan magna cosmopolis le hacen ver la realidad de sus expectativas. Cuando el mito lozano cae, se enfrasca en otra aventura con un señor danés (Michael Nyqvist) de su misma edad con quien comparte la monotonía y el aburrimiento de un matrimonio que, quizás, ya no le hace feliz.


Y de cómo esta señora madura experimenta una segunda juventud vertebrada en la emoción de una nueva relación, de cómo escapar de una rutina consumidora, de cómo afrontar/aceptar la pérdida, de cómo reiventarse a uno mismo habla Luces de París. Toda la película se nutre de un clima apacible imprimido por una narración pausada y sosegada, transmitiendo la tranquilidad del campo. Además, se tinta de luces intimistas, hecho fomentado por la fotografía cercana (y de primeros planos) de Agnès Godard, habitual fotógrafa de Claire Denis. Fitoussi confió en ella para retratar la soledad, la excitación y la madurez emocional de sus personajes.

Y si alguien lleva el peso interpretativo, esa es la portentosa Isabelle Huppert. Aún sin la intensidad dramática habitual - donde se mueve como pez en el agua- su personaje particulariza los matices, sin hablar demasiado, sólo con gestos y miradas. En Luces de París los silencios y el lenguaje no verbal adquieren una vital importancia. Una vez el espectador conecta con la soledad y la libertad de Brigitte, Fitoussi vira la atención hacia el marido que empieza a temer las intenciones reales del viaje de su mujer y la sigue a París. Así, como en un partido de tenis, el público está pendiente de los dos, de sus reacciones, de cómo se resolverá la situación.


Porque Luces de París es una dramedia sobre la cohesión de la pareja a pesar del affaire. Centrándose en dos actores inconmesurables como Isabelle Huppert -quien, por cierto, a sus 63 años irradia belleza y deseabilidad- y Jean-Pierre Darrousin, Fitoussi explora las dificultades de la madurez y el hastío y de colocar en su lugar lo "malo por conocido". Pero, como le imprime una ligereza -esos paisajes preciosos, toques cómicos-, uno tiene la sensación de encontrarse ante una película intrascendental, de esas que se ven con agrado pero no permanecen en la memoria.

6/10

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