domingo, 6 de marzo de 2016

13ª Muestra Syfy. Día 3: El niño y el mundo, The piper, Listening, The mind's eye, Bone Tomahawk y Generation Z.




La sesión del sábado fue para mi gusto más heterogénea en su calidad, con dos despuntes hacia lo positivo. Además, en buena medida se siguió el horario establecido y ya en la recta final cuando se hizo notorio el retraso, fue leve, no como la sesión del viernes. En todas las muestras siempre hay un título destacado que se recuerda como "es la muestra de Coherence" o "es la muestra de La cabaña en el bosque", no porque sea el único bueno, pero sí porque cosigue esa intensidad como para echarse a la chepa toda una muestra y hacerla suya. Esta será recordada como la muestra de Bone Tomahawk.


Por la mañana, tuvimos la primera de las denominadas Syfy Kids, películas de animación o temática más infantil, para el disfrute en familia. La elegida fue El niño y el mundo, película de animación tradicional que estuvo nominada a los Oscars este año y que supone una revisión al mundo actual y su deshumanización, pero con elementos surrealistas frutos de la fantasiosa mente del niño protagonista. Quizás sea más para adultos que para niños, aunque éstos puede que, simplemente por el apartado visual, queden marcados en sus infancias por el sencillo pero emotivo film de Alê Abreu. Nosotros no acudimos a la cita, el cansancio apremiaba, ya la traíamos vista y las crónicas no se escriben solas, pero tenemos la crítica de nuestro compañero Emi que nos hizo para su estreno comercial.


Para empezar la sesión vespertina, nos tocaba The piper, versión coreana y oscura del flautista de Hamelín, bastante curiosa, pero con dos hándicap que la merman: la película consta de dos partes demasiado extremas, un Dr. Jekyll y Mr. Hyde, donde todo empieza con humor un tanto infantil, como más tirando hacia el cuento buenrollista que se presupone al flautista, para, sin previo aviso, mutar a un oscuro relato de egoísmos y venganzas no aptas para mentes sensibles. Esto podría verse hasta como una virtud, según el espectador, pero yo creo que debería introducirse paulatinamente el elemento oscuro, para que no quede como gratuito y rompa la tónica general que tenía la película. El otro hándicap es que, realmente, ya te sabes la película (el flautista de Hamelín vengativo) entonces no hay elementos sorpresivos, solo dejarse llevar. Para empezar el día de la muestra no es mala elección, ya que tiene su interés, pero los altibajos bajan el listón para que el día pueda ir subiendo en sensaciones.


Y así fue, porque Listening fue una de las gratas sorpresas que nos tenía preparadas la muestra y por la que merecen la pena eventos así. Esas películas de poco presupuesto pero buenas ideas y que seguramente de no proyectarlas aquí, muchos no sabríamos de su existencia. Para situar rápidamente, podemos decir que tiene el espíritu de Primer, pero más accesible y con mejor acabado visual, y cambiando el elemento de viajes en el tiempo por la telepatía. Además, como buena película de ciencia ficción pura, ofrece una reflexión moral sobre la raza humana y los peligros de la ciencia mal aplicada. Un prometedor debut el de  Khalil Sullins que, con pocos elementos, consigue atrapar desde los primeros compases. Para mí, el descubrimiento de la 13º Muestra Syfy.

En la sala de al lado, algunos espectadores se decantaron por otra de las Syfy Kids, en este caso La chica satélite y el chico vaca, una de esas producciones asiáticas (en este caso, coreana) de animación imaginativas y fantasiosas que aunque sea por el aspecto visual y mundo creativo, merece echarles un vistazo.


Luego seguía un conocido de la muestra, Joe Begos. Si con Almost Human ya coqueteaba con el cine ochentero, solo que con poca originalidad y un acabado un tanto pobre, es grato comprobar que el director ha progresado bastante, sin perder esa esencia que destilaba en su anterior obra. Con The mind's eye evolucionábamos de la telepatía a telequinesis y cogemos como referente a Cronenberg y su Scanners. Lo mejor es que, aunque Begos parece tomarse más en serio de lo que debería su película, ofrece todo un recital de remember ochentero, tanto en concepto como en aspecto técnico, apostando por el gore y la acción sobre una historia lineal que queda poco a poco en un segundo plano. Hay actuaciones bastante exageradas, y luego, en un peldaño por arriba está John Speredakos con su papel del Dr. Slovak, que su sola presencia justifica ver una película así en la muestra. Su hiperbolizada actuación depara grandes momentos y risas, y las numerosas muertes sangrientas y cabezas explotadas hacen el resto. Para recordar, el enfrentamiento entre Slovak y el protagonista, Zack, enfrentamiento telequinético (o de caretos de esfuerzo), momento estelar de la sesión del sábado. En su género, producción limitada de bajo presupuesto, como ejercicio de estilo ochentero y divertimento poco sesudo cumple, a pesar de su poca chicha argumental o exageraciones diversas.

Paralelamente a esta proyección, se proyectó el esperado capítulo musical de la serie Buffy cazavampiros, Once more, with feeling, que por lo leído, hizo las delicias de los espectadores, en su gran mayoría seguidores de las andanzas de Sarah Michelle Gellar y el mundo vampírico creado por Joss Whedon.


Y le llegó el turno a la película que más esperaba de la muestra de este año, y no defraudó. Bone Tomahawk, aunque no tenga nada de ciencia ficción, fantasía o terror y en este aspecto pueda discutirse su presencia, ofrece toda una lección de cómo hacer un buen guión. Se nota que su director, S. Craig Zahler es ante todo guionista que, cansado de vender guiones que luego no se acaban realizando, se puso tras las cámaras para hacer realidad una de sus historias. Viendo el resultado, le recomiendo que siga así, puede tener un futuro bastante prometedor. Es una gozada ver cómo hasta el más pequeño de los personajes de la película está cuidado y tiene su mínima presencia destacada, y que, aunque al final tengamos la ansiada pelea contra los indios, la película se sustenta en los cuatro protagonistas masculinos que se embarcan en la misión de rescate de la mujer de uno de ellos y el ayudante del sheriff, secuestrados por una tribu india caníbal muy peligrosa. La película es la relación entre estos cuatro personajes y su travesía. Una aventura cocinada a fuego lento con gran tesón y cariño. Una pena que su estreno comercial en Abril seguramente sea bastante limitado y pase desapercibida, porque la película bien merece la pena.

Y para la nueva sesión golfa, una de zombis, pensaron. La sorpresa para mí fue ver el logo de Alfa Pictures al inicio, lo que hace pensar que, como mínimo, verá la luz en forma de dvd. Curioso porque el 11 de marzo, la distribuidora estrenará No crezcas o morirás, otra de zombis. Centrándonos en Generation Z (no sé qué tenía de malo el título original, Rezort), la idea es evidente que coquetea con fusionar Parque jurásico con el género zombi, es decir, una isla que alberga, tras sobrevivir la humanidad a un apocalipsis de muertos vivientes, los últimos resquicios de la existencia de éstos, en plan como hacía la película de Spielberg con los dinosaurios. Aunque las fuerzas flaquean ya a esas horas y quizás no hubiera estado de más algo de más mala leche para avivar la mente y el espíritu, Generation Z no deja de ser una correcta película de zombis, de buena premisa pero anodina y poco trabajada consecución de ésta, el típico survival donde contamos los minutos que pasan entre que van desapareciendo los "personaje carnaza" y queda el superviviente de turno. Pocos elementos destacan y se olvidan de algunos otros muy rápido que podían haber dado más juego, como la directora del parque o ese, en aparente, zombi destacado que la señala y que luego no aparece más en todo el metraje. En cambio, la película prefiere tener su momento "serio" y reflexivo metiendo el elemento de refugiados (muy de actualidad) en la trama. El resultado final tiene su aquel, aunque no vaya a asentarse demasiado en la memoria.


Y para terminar con la muestra de este año, el domingo empezaba (proyectándose en estos momentos) la última de las sesiones Syfy Kids, Nicky, la aprendiz de bruja, versión live-action de la película de animación de Miyazaki. Evidentemente no hemos asistido, porque estoy escribiendo esto y además la idea de verla doblada al castellano no me seducía demasiado. Pero por la tarde sí nos esperan Demon, thriller psicológico polaco; Jeruzalem, el apocalipsis según Israel; Absolutamente todo, comedia con Terry Jones y Simon Pegg (no hace falta decir más) y el plato fuerte, el cierre de la muestra con High-Rise, que promete no dejar indiferente y, seguramente, dividir a los espectadores.


También puedes leer las crónicas de los días anteriores de la Muestra:

Día 1
Día 2
Día 4

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