miércoles, 3 de febrero de 2016

El renacido. El meteorito.


Título original:
The revenant
Año:
2015
Fecha de estreno:
05 de Febrero de 2016
Duración:
156 min
País:
Estados Unidos
Director:
Alejandro González Inárritu
Reparto:
Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck, Paul Anderson, Kristoffer Joner, Joshua Burge, Duane Howard, Melaw Nakehk'o
Distribuidora:
Fox


La expectación era máxima. Después de Birdman y el Oscar de Iñárritú, después de conocerse los entresijos de la historia de Hugh Glass (la película se basa en sus vivencias reales en cierta y famosa expedición), al involucrarse Leonardo DiCaprio y Tom Hardy en el proyecto y las noticias sobre los problemas en el rodaje (aumento de gastos, condiciones adversas, desavenencias entre equipo técnico y director...) y aun así es un proyecto que siempre sonó a importante, a grandioso. Muchos elementos que merodean en torno a El renacido, que pueden tener su parte de importancia de cara a las impresiones finales tras verla. Que Iñárritu quiere hacer escuela, es evidente. Que quizás aquí se le ha ido un poco de las manos, quizás también.



Empezaré diciendo lo evidente, para que aunque mis palabras tengan más en contra que a favor, se entienda mi postura general: El renacido no es una mala película. Hay una historia de superviencia inmensa e intensa, la naturaleza se palpa en el ambiente, DiCaprio se marca otra gran actuación, quizás la más física y extrema de su carrera y haber finalizado esta producción de la forma en que Iñárritu se lo había planetado (rodada cronológicamente, usando luz natural solamente, condiciones climáticas tan adversas que dejaron el “plató” entre los 30 y 40 grados bajo cero) y continuos traslados). Una superproducción que de un presupuesto de 60 millones se disparó a 135, eso sin contar con los múltiples miembros del equipo que dejaron la película a mitad del rodaje, disgustados con ese “infierno en vida” como algunos se han referido al rodaje en cuestión. Que después de todo esto se haya conseguido un resultado final tan solvente tiene bastante mérito.

Ahora bien, los lamentos vienen por lo que pudo ser y no fue. A nada que investigues un poco en la verdadera historia de Hugh Glass, no cuesta adivinar que su aventura se antoja bastante más cruda, angustiosa y emocionante que la que nos relata Inárritu, con muchos detalles inventados para la ocasión y lastrada por momentos oníricos y pretensiones filosóficas que no acaban de funcionar. Lo que en Birdman fue “la alineación de los planetas” como titulé en su crítica, aquí es más un meteorito (quizás ese que sale tanto en Birdman como en El renacido), un elemento con ganas de causar un gran impacto, pero la armonía de un conjunto bien orquestado. El empeño por seguir la estela del plano secuencia a toda costa le pasa factura al ritmo narrativo, anestesiando en demasía la película, pesando esos 150 min como una losa, cuando hablamos de una película de supervivencia en la naturaleza, de venganza, de tramperos, indios y osos, todos elementos que predisponen a una experiencia extrema, y que el director pretende que vivamos intensamente. Aquí funcionan elementos aislados, y otras veces es justamente este estilo elegido el que te aísla de involucarte. Se hace palpable que hay un director con una batuta, organizando todo, y eso es una de las peores cosas que le puede pasar a una película, sobre todo si su pretensión es trasladarte durante su metraje a un mundo y una vivencia.


Las actuaciones destacan, como era de esperar. Tom Hardy sigue con paso firme para labrar su carrera con papeles estelares, y DiCaprio se deja la piel, y hasta podría decirse que literalmente, en su personaje. Pero siento que la película no le saca todo el partido a dichas actuaciones... Siento que los actores, sobre todo Leo, han tenido que pasarlas muy putas y que su trabajo en pantalla es sólo un 30% quizás. Esto es solo una sensación, como digo, pero es frustrante sentir esto como espectador. Una película de aventuras, donde el hombre lucha contra la naturaleza y la adversidad, necesita emoción y emocionar. Lamentablemente Iñárritu solo deslumbra y da fogonazos con su pirotecnia técnica, pero la película queda congelada en esos extremos grados bajo cero del rodaje.
Tenemos una buena película, con momentos estelares, pero un conjunto deslucido. No es la gran obra que cabía esperar de ella.

7/10

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