martes, 16 de febrero de 2016

El Caso SK1. Reconociendo al ser humano


Título original:
L'Affaire SK1
Año:
2014
Duración:
120 min
País:
Francia
Director:
Frédéric Tellier
Reparto:
Raphaël PersonnazNathalie BayeOlivier GourmetMichel VuillermozAdama NianeChrista ThéretThierry NeuvicWilliam NadylamMarianne DenicourtChloë StéfaniFrançois RabetteAnthony Paliotti


Entre 1991 y 1997 apareció en la escena parisina uno de los asesinos más escurridizos que alguna vez actuaran en Francia y que en su día dio mucho que comer a los medios de comunicación. Apodado como “La Bestia de la Bastilla”, la captura de Guy Georges y el ruido mediático de la investigación dio lugar a la creación del fichero de huellas genéticas en Francia, además de convertirse en una de las historias favoritas de asesinos en serie. En este marco, el debutante Frédéric Tellier, conocido por una larga y exitosa carrera en la televisión y con una ya vasta experiencia en el manejo del género policíaco, toma este hecho para reconstruir a través de su cuidado guión un caso habitualmente teñido por el sensacionalismo, encontrándole una vuelta de tuerca de humanidad. La cinta de Tellier, es otra de las interesantes obras que podremos encontrar en el ya agonizante My French Film Festival.

De primera mano, el planteamiento recordará un poco a Memories of Murder con ese asesino que se escurre entre las manos de la policía constantemente y que va llevando lentamente a la desesperación al departamento de investigación. El primer acercamiento humano que Tellier hace a sus personajes se centra en los investigadores y como el caso los va transformando, afectando su vida privada de manera que no podían ni imaginar. Sin embargo no es conveniente quedarse mucho tiempo en la comparación con la magna obra del genio coreano, pues no deja de ser la obra que nos ocupa demasiado convencional como para merecer dicha comparación. Además, las ambiciones del film francés son otras y las aborda de muy buena manera.



En El Caso SK1, habitan dos películas distintas y ambas transcurren paralelamente en tiempos distintos. La primera de las historias es el desesperante trabajo de la policía en la caza del asesino, la cantidad de trabas en la investigación y el temor suscitado en la población por el hecho de que el monstruo está suelto y puede atacar en cualquier momento. Esta es la vertiente más clásica del género policíaco donde el asesino es el malo a capturar y los policías juegan al gato y al ratón. Sin embargo, el director decide montar de forma paralela (algo confusa al principio, pero muy acertada al final) el juicio a Guy Georges y el trabajo de sus abogados que, primero engañados, intentan salvarlo y, cuando la evidencia es abrumadora, intentan encontrar el lado humano de ese monstruo que los medios construyeron. Es aquí donde la película encuentra su diferencia: jugar meta-narrativamente con los tópicos de los asesinos en serie para al final, aprovechando el particular desenlace de la historia de este peculiar asesino y violador, lanzar una pequeña lección a la sociedad burguesa sobre cómo la “maldad” que habita en un asesino, es algo esencialmente humano.



Puede que el tufillo aleccionador pueda llegar en el tramo final, sin embargo eso no quita que el camino que hacemos hacia él no sea exquisito, dado al buen manejo del tempo narrativo por parte de su director y guionista. Es una película entretenida, con mucha voluntad para la reflexión y sin gran cantidad de golpes bajos, lo cual es algo más que bueno cuando pensamos que es una obra que busca llegar a un amplio espectro de público. Sus nominaciones en los Premios César a Mejor Ópera Prima y Mejor Guión Adaptado, deberían ser pergaminos suficientes para darle una oportunidad.

6/10

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