jueves, 21 de enero de 2016

La juventud. Mens sana in corpore sano.


Título original:
La giovinezza (Youth)
Año:
2015
Fecha de estreno:
22 de Enero de 2016 
Duración:
118 min
País:
Italia / Reino Unido / Francia / Suiza
Director:
Paolo Sorrentino
Reparto:
Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski, Poppy Corby-Tuech, Emilia Jones, Mark Kozelek, Rebecca Calder
Distribuidora:
Vértigo Films


Sorrentino vuelve a la carga. Tras el gran éxito que supuso su anterior película, La gran belleza (Oscar, Globo de oro, BAFTA, críticas positivas de la prensa y el público...) quizás las expectativas estaban demasiado altas. Así, marcada de nacimiento, La juventud ya tenía su pecado antes de su concepción: venir detrás de la mejor obra (hasta la fecha) del director. Y claro, no ha estado a la altura. Pero... ¿es La juventud una mala película? Yo diría que no.


Si aquélla ofrecía una radiografía muy certera de la decadencia de una sociedad, ahora centra la mirada de forma más íntima, en el paso del tiempo y la mella que hace en el ser humano como individuo. Fred Ballinger, otrora un reputado director de orquesta, vive sus vacaciones, ya retirado de la escena, en un hotel de los Alpes, junto a su hija (y también asesora) y su mejor amigo, Mick, un director de cine al que le cuesta terminar su última película, la que dará fin a su carrera.
Dos hombres en los albores de sus carreras, que repasan sus vidas en conversaciones intrascendentes, con sus deseos y emociones al descubierto. Se vislumbra ese anhelo de sentir por primera vez, de nuevo, las cosas. Ahí vemos que esa “juventud” del título, no es tan literal, sino la metáfora de la ambición y la ilusión por la vida. El espíritu joven, que se dice.



De nuevo, Sorrentino teje una película marcada en sensaciones, eludiendo en parte la narrativa más tradicional. Pero, al contrario que en La gran belleza, aquí todo es más liviado, el humor y el barroquismo están desatados, lo que puede por momentos irritar. Se puede decir que está menos contenida, lo que hace que algunos momentos brillen más que otros, dejando una película desigual. Sus grandes bazas vuelve a ser la imagineria visual y sus potentes actuaciones, en esta ocasión con un reparto más coral, encabezado por Michael Caine como Ballinger, Harvey Keitel como su amigo Mick, Rachel Weisz en el papel de la hija, Paul Dano como un actor de métodos peculiares y un destacado papel estelar de Jane Fonda como la actriz fetiche de Mick. La película goza de un humor ' a la italiana' muy marcado, centrado en la ironía y la exageración. Buenas muestras de ello serían las conversaciones de Ballinger y Mick sobre una antigua novia, el retrato de un pasadísimo Maradona o la crítica implítica a los prejuicios, con un momento estelar de Madalina Ghenea como la Miss Mundo.


El hombre que siente mucho, habla poco, que decía Platón, y esa frase resumiría el personaje de Ballinger. Un hombre que en su vida pocas veces ha demostrado sus emociones, más allá de la música, y que ahora en el ocaso de su vida, parece darse cuenta de ello. Su personaje, al igual que La juventud de Sorrentino, contienen más virtudes en su interior de las que aparentan, y aunque La (gran) belleza y la juventud ya parecen cosa del pasado, la película de la vida no debería acabar mientras aún uno tenga sangre en las venas. Todo se reduce al espíritu emprendedor. Y Sorrentino tiene de eso para rato.

6,5/10

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