viernes, 22 de enero de 2016

La gran apuesta. De tapadillo.

Título original:
The Big Short
Año:
2015
Fecha de estreno:
22 de enero de 2016
Duración:
123 min
País:
Estados Unidos
Director:
Adam McKay
Reparto:
Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt, Marisa Tomei, Melissa Leo, John Magaro, Rafe Spall, Jeremy Strong
Distribuidora:
Paramount



Sin estar siguiendo la carrera a los Oscars® con plena conciencia, La gran apuesta se asoma con cautela a reclamar alguno, con sus cinco nominaciones (director, película, actor secundario, guión adaptado y montaje). Las posibilidades reales, dicen los analistas, son mínimas, estando ahí proyectos como El renacido de Iñárritu o Mad Max de George Miller pero, gracias a esas sorprendentes menciones -y a su conocido reparto- brota de tapadillo para postularse como una interesante opción dentro de la carterlera española.

Quizá Adam McKay no goza de demasiados adeptos en España. Surgido de la cantera del Saturday Night Lights y curtido en comedias desinhibidas, amén de absurdas, de éxito taquillero en Estados Unidos – El reportero, Pasado de vueltas, Hermanos por pelotas-, el americano cambia de tercio, que no de género, y se sumerge en el terreno de la comedia más ácida. McKay demuestra una madurez como director metiendo el dedo en la llega para crear incomodidad con el mensaje, en el cual influye – y mucho- la ironía y dinamismo con el que está narrada la película. Una tragedia, en principio, contada con ligereza pero con una contundencia subyacente. Te hará pensar. Como a sus personajes. Y acabarás enfadado. O triste. O ambas. Como sus personajes.


¿Y de qué va La gran apuesta? Partiendo de una novela de Michael Lewis basada en un hecho real, Adam McKay y Charles Randolph esculpen un guión cuya mayor baza radica en el enérgico y sarcástico montaje desembocante en una contundencia en el discurso. Un empresario (encarnado por Bale) se dio cuenta del inminente colapso de la economía americana a raíz del juego bancario de las hipótecas, los bonos, etcétera, y apostó su dinero en contra del sistema. Siguiendo su estela, otros hombres también entran en esa apuesta del hundimiento económico con la esperanza de hacerse millonarios, si eso ocurriese. Ese complejo entramado de transacciones e inversiones converge con el desplome del mercado y La gran apuesta relata cómo esos hombres lo vivieron, los cambios en sus vidas y, lo más terrorífico de todo, McKay muestra otros entresijos de las consecuencias para las personas de a pie, aún coleantes en la actualidad.

¿Terminología económica es sinónimo de rollazo? Pues no. McKay se las ingenia para darnos unas clases avanzadas de economía para dummies, aproximando el complicando mundo léxico de los economistas, y sin ningún pudor, nos intercala, rompiendo también la cuarta pared, a famosos explicando la jerga en plan, "para que lo entiendan todos los públicos". Así, una divertida Margot Robbie aparece en una bañera bebiendo champán o Selena Gómez pierde dinero apostando en un casino. McKay demuestra un sentido del humor exquisito y extravagante. Mide la comedia y dosifica las cuotas de cinismo. 


Desde un punto de vista periférico, es decir, con personajes que no pertenecen al mundo de los bancos y se arriesgan apostando en contra del Gigante, La gran apuesta resulta un inteligente, irónico y amargamente divertido mosaico para comprender cómo funcionó el hundimiento de la economía global. Es cierto, que el propio montaje, por su naturaleza repetitiva al recalcar las acciones y consecuencias, puede resultar redundante y cansino -aunque no pierde la fuerza del mensaje. Los actores, irreconocibles bajo capas de maquillaje y/o caracterización, ponen el alma para humanizar el frío universo donde se desarrolla la trama. Sobresalen las excentricidades de Bale y la ética de Carell.

6,5/10

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