domingo, 3 de enero de 2016

Eisenstein en Guanajuato. A la conquista del culo.

Título original:
Eisenstein in Guanajuato
Año:
2015
Fecha de estreno:
08 de enero de 2016
Duración:
105 min
País:
Holanda
Director:
Peter Greenaway
Reparto:
Elmer Bäck, Stelio Savante, Maya Zapata, Lisa Owen, Luis Alberti, Rasmus Slätis, Raino Ranta, Alan Del Castillo
Distribuidora:
Alfa  / Betta


Siendo unos auténticos neófitos en la filmografía de Peter Greenaway pero conociendo su fama, uno se acerca a él por primera vez con respeto. Un cinéfilo suele recibir con júbilo cualquier película sobre cine dentro del cine aunque sea un biopic profano, como señalan por ahí. Eisenstein en Guanajuato está basado muy libremente en unos hechos reales "morbosos", algo así como ocurriese en La última aventura de Robin Hood. Sergei Eisenstein fue un pionero en la historia del cine con una rica aportación en el ámbito del montaje como así demuestran El acorazado Potemkin u Octubre, dos de sus obras maestras incontestables. Como todo ser humano, Eisenstein tenía altibajos y tras el fracaso que supuso su salto a América entró en una crisis y acabó viajando a México para intentar rodar una película. Tenía fama de promiscuo, de ser muy abierto, y Greenaway ha aprovechado una anécdota para desarrollar una película.

Vital para el protagonista, el punto de partida no deja de ser una anécdota en la vida de un genio que será más recordado por su obra que por su orientación sexual. Las carencias afectivas de Eisenstein eran suplidas con la genialidad narrativa. Peter Greenaway camina sobre el fino alambre entre el respeto a un mito y la ridiculización al explotar su gusto por el morbo y, así, Eisenstein en Guanajuato es una estridencia visual y también narrativa. Desde la primera escena el director británico deja patente su sello, ese que le ha hecho convertirse en un barroco realizador de excesos.


Esta primera aproximación al cine de Greenaway se ha saldado con un resultado muy poco satisfactorio. No solo porque ha hecho tambalear los cimientos de un tótem del cine soviético -del cual desconocía su vida privada- sino también por las elecciones estéticas y la endeble progresión narrativa que el director confiere a su film. Aunque la puesta en escena rezuma cierta belleza, el arriesgado uso del lenguaje cinematorgráfico de Greenaway -algo que lleva haciendo a lo largo de su carrera- convierten a Eisenstein en Guanajuato en una rara avis dentro de la cartelera española. El británico es un cineasta interesado en la artificiosidad del medio; le gusta recordarle al espectador que está viendo una película. Como decíamos, se nota una cuidada puesta en escena con una delicada composición e iluminación derivada de su instrucción como pintor y la paleta de colores cálidos rebosa intimidad; una intimidad que se ve amenazada por la constante obsesión fálica y mórbida del director


Asimismo otros elementos que nos recuerdan que estamos ante una obra de ficción son la partición en tres de la pantalla para contar la escena o el eco en el diálogo. Comentábamos antes sobre elecciones incomprensibles (dejémoslo en antiestéticas) y, entre ellas, mencionaremos la mareante cámara con movimientos circulares siguiendo a un personaje que también camina en círculos, lo cual crea una sensación de falso vértigo y rechazo hacia la escena.

No nos podemos tomar la película como un documento histórico verídico pues, ante todo, se trata de una recreación de un hecho puntual sobre Eisenstein (el descubrimiento y consumación de su sexualidad) y poco tiene que ver con su faceta como cineasta. No le vemos dirigir; Greenaway se centra en el componente "humano" desde el prisma escabroso y repulsivo. Sexo explícito, enormes penes distribuidos a lo largo del metraje, mucho blablablá -pedante- y la conquista del culo del soviético, tal cual.

4/10

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