miércoles, 2 de diciembre de 2015

Langosta. Enamorarse: deporte de riesgo.


Título original:
The Lobster
Año:
2015
Fecha de estreno:
04 de Diciembre de 2015
Duración:
118 min
País:
Grecia / Irlanda / Reino Unido / Francia
Director:
Yorgos Lanthimos
Reparto:
Colin Farrell, Rachel Weisz, Jessica Barden, Olivia Colman, Ben Whishaw, John C. Reilly, Ashley Jensen, Ariane Labed, Angeliki Papoulia, Léa Seydoux
Distribuidora:
Avalon


Deberíamos estar orgullosos de que, desde hace bastante tiempo, el cine europeo es en gran medida el que está poniendo la vertiente original y artística a la industria cinematográfica mundial. Muchos son los directores que empiezan despuntando con obras transgresoras en su país de origen y acaban dando el salto al otro lado del charco, absorbidos por la meca del cine, la mayoría con la desgracia de caer en proyectos de índole más comercial, alejados de lo que, precisamente, los hizo destacar. Esperemos que esto no ocurra con Yorgos Lanthimos, el director griego que tras despuntar con las controvertidas Canino y Alps, rueda en inglés (aunque no en América) y con actores del star system. Aunque más bien, en esta ocasión, son ellos los que han salido fuera de los grandes estudios para embarcarse en un proyecto muy atractivo. Los que conozcan los anteriores trabajos de Lanthimos sabrán que no hablamos de un director que ponga las cosas fáciles al público, es más propenso a fábulas y metáforas que a una historia común, filmadas con magnetismo y gran dosis de mala leche.


Con Langosta, tenemos de nuevo un escenario particular, con un punto de partida bastante atrevido. No es un futuro, sino más bien un “mundo paralelo”, un lugar similar al nuestro pero con otras 'reglas de juego'. Un escenario simplemente donde poner sobre el tapete los temas que quiere explorar y que exploremos con él Lanthimos y su habitual guionista Filippou, como son el amor, las relaciones entre personas y aquellas que estar en cierta manera mal vistas, como estar soltero.
El director imagina un mundo donde vivir en pareja no es tanto una elección sino una imposición. Para vivir en La ciudad debes vivir en pareja. Si no la tienes, te mandan a El hotel, una especie de cárcel-hotel donde tienes 45 días para conocer a esa persona que tenga algo en común contigo y con la que congenies. Transcurridos esos 45 días, si no la encuentras, serás convertido en un animal (de tu elección, eso sí) y serás soltado en El bosque, donde habitan los Solteros, que son cazados por los residentes del hotel para aumentar días extra en El hotel.


Esta situación un tanto bizarra es presentada con absoluta normalidad (marca de la casa), incluso con cierta frialdad, buscada, por parte de las actuaciones, quienes parecen responder, como en los anteriores trabajos del director, a una ausencia de emociones, dejando lo más básico para la interacción entre personas. Esto genera ciertas situaciones humorísticas, pero esconde en el fondo una ácida radiografía de la sociedad actual, si se excava un poco en el trasfondo del relato.

Muchos de los actores secundarios no son profesionales, buscando la espontaneidad, pero sí encontramos caras conocidas en los papeles destacados, como el últimamente omnipresente Ben Whishaw quien, sólo en producciones de 2015, participa en El corazón del mar, Spectre, Sufragistas, La chica danesa, en la miniserie de TV London Spy y la citada de Lanthimos. Todos, además, proyectos de cierto prestigio. También aparece el siempre agradable John C. Reilly y la chica de moda Lèa Seydoux, quien también apareció este año en Spectre, por cierto. Rachel Weisz tiene un papel más destacado quizás que el resto, no por minutos en pantalla (tarda su personaje en aparecer) sino por importancia en la trama.

Pero el absoluto protagonista y, por más que sorprenda, la destacada actuación es la de Colin Farrell. Quizás esa introversión de su personaje le venga genial a su habitual cara de “no sé qué hago aquí”, pero lo cierto es que el actor irlandés, cuando se deja llevar por directores de un cine más exigente (menos comercial quizás) como ha sido en el caso de Terrence Malick, Woody Allen o Martin McDonagh, sacan lo mejor de él. Yo creo que, más que mal actor, es un actor que, llevado por la corriente del blockbuster, se ha olvidado un poco de actuar, operando muchas veces con el piloto automático. Aquí, aunque bien es cierto que su personaje podría parecer sencillo de interpretar (entre desganado con cierta chispa de inocencia) requiere un ejercicio de contención que cualquiera no tendría. Hay que resultar una mezcla entre simpático, misterioso y enigmático, a la par que intentar transportar al espectador a un escenario y una historia que a priori puede costar entrar. Es su personaje y su actuación lo que sirve de puente de unión entre el espectador y Lanthimos, por eso es tan importante.


Langosta es un ejercicio plausible, tanto por original como por su osadía, por un relato del ser humano tan certero, usando unos escenarios y unas actuaciones que pueden parecer un tanto deshumanizadas. Conviene, eso sí, saber un poco de antemano que lo que vamos a ver está totalmente fuera de lo convencional y no se rige por los patrones comunes, hay que poner el cerebro en modo 'abstracto' y que sean las sensaciones y los instintos los que hablen y opinen del nuevo trabajo de Yorgos Lanthimos. Una de las mejores propuestas que ha pasado por nuestras carteleras este año.

8/10

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