lunes, 7 de diciembre de 2015

Coco, el pequeño dragón. Inocuas aventuras.


Título original:
Der kleine drache Kokosnuss
(Coconut The little dragon)
Año:
2014
Fecha de estreno:
11 de diciettmbre de 2015
Duración:
82 min
País:
Alemania
Director:
Hubert Weiland, Nina Wels
Reparto:
Animación
Distribuidora:
Paycom Multimedia


Sin ahondar en demasía en lo prolífico de la literatura infantil alemana -muchos leímos en nuestra infancia las aventuras de Anton, un niño amigo de un pequeño vampiro llamado Rüdiger-, llama la atención una saga de libros sobre un pequeño dragón con problemas para volar. Se trata de Coco que, acompañado de Óscar (un dragón vegetariano) y Matilda (un puercoespín), vive aventuras de diversa índole. Ingo Siegner, su autor, ha publicado alrededor de treinta libros sobre este reptil desde que en 2002 viera la luz por primera vez. Suponemos que Coco goza de cierto éxito, al menos entre los niños alemanes -de ahí su longevidad literaria- y por ello se han animado con una versión cinematográfica.


Coco suspende por trillonésima vez su examen de vuelo, ante la estupefacción de su familia y la risa de sus conocidos. Tratado como un bebé por sus padres, su abuelo confía en sus aptitudes heroicas. Le encomienda cuidar de la hierba de fuego, una planta muy codiciada entre los dragones por su penetrante aroma, su delicioso sabor y sus propiedades térmicas. Todo se complica cuando Óscar se escapa de casa por ser vegetariano y se esconde en el granero de Coco. La hierba desaparece y va pasando de mano en mano por lo que los tres amigos saldrán a recuperarla.

La estructura de la historia sigue las pautas de cualquier cuento infantil de introducción, nudo y desenlace. Una estructura simple y eficaz. Estamos ante una obra de marcado carácter inocente donde unos personajes viven aventuras inocuas con didácticas consecuencias. Coco, el pequeño dragón se pavimenta como un relato instructivo sobre el valor, la perseverancia y el poder de la amistad. Un mensaje claro, directo pero remarcado por su tono condescendiente hacia su público objetivo, como si los tiernos infantes a los que se dirige no entendieran nada de nada.


Y nos explicamos. En cuanto al guión -aunque esto derivará de la saga de libros-, los personajes presumen de actitudes pedagógicas durante todo el metraje, explicando de modo prolijo sus acciones. Del mismo modo, se introducen canciones porque sí, para animar el cotarro e imitar el estilo Disney -reconocemos que alguna es pegadiza. Y las voces están dobladas subrayando con énfasis la entonación - en la versión inglesa, por lo menos. El diseño de personajes, muy similar al de las ilustraciones de Seigner, es básico, de trazo simplificado, sin elasticidad y de colores elementales. El aspecto visual se descuida también en la animación, feísta y con fallos y elementos cantosos ante los ojos de un adulto como la posposición de componentes digitales -efectos hechos por el ordenador sobre el dibujo.

Todos estos ingredientes nos llevan a pensar en que su público se reduce a niños muy, muy pequeños porque, difícilmente, un adulto puede disfrutar de este tipo de animación. Coco, el pequeño dragón fracasa en su vertiente "artística" y en su ingenua historia. Su mayor valor reside en su factor educativo pero esto no es suficiente dado su nulo atractivo como película en sí.

4/10

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