domingo, 1 de noviembre de 2015

Los últimos cinco años. Pimpinela, el musical.




Título Original:
Los últimos cinco años
Año:
2014
Fecha de estreno:
30 de octubre de 2015
Duración:
94 min
País:
Estados Unidos
Director:
Richard LaGravenese
Reparto:
Anna Kendrick, Jeremy Jordan, Natalie Knepp,
Meg Hudson, Nic Novicki
Distribuidora:
39 Escalones


No siempre va a resultar fácil para el público mayoritario disfrutar de un musical en el más puro sentido de la palabra, donde los diálogos convencionales den paso en su totalidad a la sucesión de piezas musicales. Esto no puede considerarse un hándicap per se pues, como ya sabemos, en esto del cine, el contenido va supeditado a la forma  y va a depender de la pericia del director el imprimir personalidad e interés a una obra para, en el mejor de los casos, rescatarla del ostracismo y, en el peor, postergarla al olvido. He aquí el principal fallo de la misma, Richard LaGravenese (director que sí ha mostrado mucha valía en la realización de guiones como los de ‘El rey pescador’ y ‘Los puentes de Madison’) ejerce una labor de dirección totalmente impersonal y anodina que acaba convirtiendo el metraje en una mera sucesión de videoclips carente de interés.

La historia se centra en Cathy, una aspirante a actriz que es incapaz de hacerse un hueco en la industria, y Jamie, un joven novelista que sí saborea las mieles del éxito. Ambos se disponen a narrarnos los cinco años de su relación, altibajos incluidos.


Llama poderosamente la atención la estructura temporal mediante la cual se nos cuenta la historia. Se va intercalando una narración cronológica de los hechos desde el punto de vista de Jamie, con una narración cronológica inversa cuando es Cathy quien aporta su visión de la relación. Supongo que el objetivo de tan enrevesado planteamiento no es más que el de mostrar el contraste que hay entre los idílicos inicios y los desilusionantes finales, entre otros avatares propios de una relación sentimental; aun así lo considero un recurso fallido pues, llegados a cierto punto, la inconexión entre unas escenas y otras es patente. El espectador acaba preguntándose si era necesario complicarse tanto para contar una historia tan simple.

Respecto al amor en el cine siempre me he decantado por finales fallidos, por relaciones donde las vivencias buenas y malas se intercalan al igual que los aciertos y errores de quienes la forman; el ser humano es imperfecto y así lo son también sus relaciones. Comprenderéis, pues, porqué huyo de películas como 'Un paseo para recordar' (Adam Shankman, 2002) o 'El diario de Noa' (Nick Cassavetes, 2004) y, en cambio, me fascinan títulos como 'Closer' (Mike Nichols, 2004) o 'Blue Valentine' (Derek Cianfrance, 2010) Y, pese a que el pasteleo está bastante presente, es de agradecer que en esta película sí se muestre esa dualidad en las relaciones. También me interesa cómo el tema laboral parece ser clave en el devenir de la pareja, el éxito de Jamie parece minar la moral de Cathy, ella empieza a verse como una mujer florero y se niega a tener ese rol pasivo; lo cual dinamita la relación. El éxito y la falta del mismo como elemento separador. Estos son dos aspectos que rescato de la misma.

Respecto a las actuaciones los indiscutibles protagonistas son Jeremy Jordan en el papel de Jamie y Anna Kendrick como Cathy, ambos cumplen sus roles y demuestran tener química en pantalla. Un aspecto importantísimo es el elenco de temas que conforman el musical, otro gran fallo del mismo, está conformado por temas pop bastante facilones y alguna que otra balada; un repertorio muy escaso que no eleva para nada el conjunto, carece de canciones memorables.

Para concluir, que tu película esté basada en un exitoso musical de Broadway no es garantía de éxito. Con una historia cargada de tópicos, canciones sin interés y un director con el piloto automático puesto no podemos sino hablar de una película fallida. Hay mejores opciones en la cartelera actual.

4/10

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