viernes, 23 de octubre de 2015

Victoria. Odisea en Berlín




Título original:
Victoria
Año:
2015
Fecha de estreno:
23 de Octubre de 2015
Duración:
140 min
País:
Alemania
Director:
Sebastian Schipper
Reparto:
Laia Costa, Frederick Lau, Franz Rogowski, Max Mauff, Burak Yigit, Nadja Laura Mijthab
Distribuidora:
Avalon Films


‘Victoria’ está concebida para ser una de las experiencias cinematográficas del año. Lejos de los publicitados blockbusters que en los próximos meses asolarán la cartelera prometiendo reventar las taquillas, se estrena en nuestro país el nuevo y original trabajo de Sebastian Schipper, una experiencia única rodada en plano secuencia que no para de recibir halagos desde su estreno en el pasado Festival de Berlín. La osadía de la proeza se está viendo recompensada con el apoyo mayoritario de la crítica, pero ¿es suficiente la manera técnica de plasmar una historia en la gran pantalla para atraer a tantos adeptos?


Una chica española, solitaria y retraída, se encuentra metafóricamente perdida en la ciudad de Berlín. Durante una noche de fiesta entrará en contacto con cuatro individuos que le abrirán las puertas a su mundo de delincuencia, viviendo una experiencia que cambiará su vida para siempre. Bien es cierto que el largometraje parte de una premisa muy poco original, pero el hecho de estar todo ello condensado en casi dos horas y media de acción ininterrumpida provoca el ensalzamiento por encima de la media de una obra que de otra manera no sería la misma, o lo que es lo mismo, no tendría razón de ser.

La idea del plano secuencia sin trampa ni cartón introduce al espectador, como si de un voyeur se tratara, de lleno en la misma película, haciéndole partícipe en todo momento de la odisea de la protagonista, convirtiéndole en un personaje más dentro de esa historia de violencia desbordada que tarda mucho tiempo en aparecer. Durante la primera hora asistimos a las presentaciones, una pausada y tal vez plomiza conversación constante entre un grupo de jóvenes beodos que parece no llegar a ningún puerto. La joven que ha dejado atrás lo que hasta ese momento era su vida y el “chico malo” de buen corazón que la corteja. Pese a ello, este peaje se hace indispensable para lo que nos deparará el metraje una vez comiencen a complicarse las cosas y toda esa tranquilidad se venga abajo de la manera más radical posible.


Pese a que algunas reacciones de los personajes sean poco creíbles, ‘Victoria’ es ante todo una película que ha sabido crearse una atrayente e hipnótica atmósfera. Un aura que evita que el espectador pueda apartar los ojos de la pantalla y llegue a desconectar de lo que allí acontece, sintiendo compasión por unos individuos que se muestran desvalidos y sin rumbo en medio de una urbe que los aprisiona y margina. Durante dos frenéticas horas asistimos a la aparente evolución de Victoria, una joven que a la postre acabará sintiéndose tan sola y perdida como al principio.

Sebastian Schipper pone la radical idea sobre la mesa, pero el gran mérito de ‘Victoria’ recae en el impresionante trabajo del director de fotografía y su talentoso y entregado reparto. Sturla Brandth Grøvlen, consciente de las limitaciones de la propuesta, rehúye en todo momento de la obsesión por la composición otorgando al conjunto una atmósfera feísta y opresiva, haciendo uso de una iluminación real y callejera que nos adentrará aún más en los bajos fondos de la ciudad. Por su parte, la otra gran estrella de la función es la catalana Laia Costa, una actriz repleta de matices que soporta estoicamente los continuos envites de un guion que pone todo el peso dramático sobre sus hombros. A su lado, y dentro de este duelo interpretativo que requiere de un alto grado de concentración, encontramos a cuatro jóvenes mimetizados hasta el extremo con sus personajes y que aportan grandes dosis de realismo, lo que hace pasar por altos los aspectos más forzados de su milimétrico guion.


8/10

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