martes, 6 de octubre de 2015

Taxi Teheran. Sorteando la censura.


Título original:
Taxi Teheran (Taxi)
Año:
2015
Fecha de estreno:
09 de Octubre de 2015
Duración:
82 min
País:
Irán
Director:
Jafar Panahi
Reparto:
Falso Documental, Jafar Panahi, Nasrin Sotoudeh, Hana Saeidi
Distribuidora:
Wanda Visión


 
Ganó el Oso de Oro y el premio FIPRESCI en la pasada 65º edición del Festiva de Cine de Berlín, pero Jafar Panahi no pudo ir a recoger dicho premio. En su lugar fue su sobrina Hana Saeidi (quien también aparece en Taxi Teheran). En 2012 ya se le había concedido el Premio Sájarov a la Libertad de conciencia del Parlamento Europeo, premio que tampoco pudo recoger y fue su hija en su lugar. Y es que desde 2010 Jafar Panahi, tras haber pasado 88 días en la cárcel y habiendo sido objeto de malos tratos en ésta, fue puesto en libertad bajo fianza, pero condenado a otros 6 años de cárcel, y 20 años de inhabilitación para hacer cine, viajar al extranjero o conceder entrevistas, por el delito de “actuar contra la seguridad nacional y hacer propaganda contra el estado".
La sanción ha sido apelada, pero Jafar sigue desafiando al régimen, pues Taxi Teheran es la tercera película que rueda tras la prohibición, y la primera que rueda fuera de los muros de su casa.


Si casi siempre es importante el contexto en las obras fílmicas, en el caso de las películas de Panahi es particulamente importante, pues su cine está altamente ligado a la sociedad iraní y los problemas cotidianos de su gente. El círculo, Offside o Esto no es una película son películas que demuestran su vertiente crítica contra las restricciones del la sociedad iraní. En Taxi Teheran, Jafar Panahi se monta en un taxi, se hace pasar por conductor y graba mediante tres cámaras Black Magic (del tamaño de una mano aproximadamente) ocultas en el interior del taxi, para no llamar la atención, con actores no profesionales, incluso alguno se interpreta a sí mismo. Su finalidad es recoger un retrato sincero y cercano a la realidad del ciudadano de Teherán, la capital de Irán.

Pese a la escasez de medios, Panahi consigue un relato que entremezcla lo cómico (por absurdo) y el drama (por su realidad) en el relato y consigue hacer interesante una película donde la cámara nunca abandona el coche, y la trama ni siquiera es un thriller psicológico como podría ser Locke. A través de distintos personajes, se tratan diversos temas como la pena de muerte, la piratería/cultura, la pobreza, la masificación de robos, la vulneración de los derechos de la mujer o incluso la censura del cine en Irán. Así, lo interesante de Taxi Teheran es que pone sobre la palestra, mediante conversaciones, estas problemáticas que sacuden el día a día de los ciudadanos iraníes, pero sin dar discursos morales a favor o en contra, pues Panahi entiende que es el propio espectador el que sacará las conclusiones pertinentes en cada caso.


Podría decirse que estamos ante una película de denuncia política, pero las virtudes del film de Panahi no quedan meramente en su discurso crítico, sino en el aprovechamiento de recursos para construir una más que interesante trama en el día de un (ficticio) taxista (quien interpreta el propio Panahi) que podría vagamente recordar a Noche en la tierra, de Jarmusch, pero en clave más (neo)realista. La visión desdramatizada y los leves toques cómicos también favorecen a sobrellevar mejor una trama, ya de por sí bastante dura.
En definitiva, Taxi Teheran es una propuesta bastante sugerente y atrevida de un cineasta que no renuncia a su expresión artística pese a las numerosas trabas que le ponen por el camino. Una película que el gobierno iraní declarará “indistribuible” como tantas otras, pero que nosotros tendremos la suerte de poder ver.

7/10

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