viernes, 16 de octubre de 2015

El rey de la Habana. La gran pinga.

Título original:
El rey de La Habana 
Año:
2015
Fecha de estreno:
16 de octubre de 2015
Duración:
125 min
País:
España / República Dominicana 
Director: 
Agustí Villaronga 
Reparto:
Maykol David Tortolo, Yordanka Ariosa, Héctor Medina, Ileana Wilson, Chanel Terrero, Jazz Vila
Distribuidora:
Filmax


Literalmente, el protagonista de El rey de La Habana posee una gran pinga. Su miembro viril es, en realidad, el motivo de su mote como “rey” aunque en la película pretendan jugar con la ambigüedad con su nombre y en otros muchos aspectos tanto visuales como nominativos. No obstante, en su regreso al cine tras la multipremiada en los Goya 2011 Pa Negre, Agustí Villaronga cae en muchas obviedades narrativas sinónimas de una incapacidad para crear metáforas sin hundirse en tópicos.

Porque ambientar la película en la convulsa sociedad cubana de los años 90 le abre la veda al director balear para aglutinar una retahíla de lugares comunes como la suciedad, la pobreza, la criminalidad, las fiestas -ron en mano-, el lenguaje soez, el sexo y la gran pinga de nuestro protagonista. Como si los cubanos, a pesar del desorden político-social, sólo pensasen en el sexo. Que sí, que el protagonista es un joven en pleno despertar sexual pero su conflictivo pasado podría haber sido más sustancioso que su enorme pene -mostrado en un primerísimo primer plano, para no dudar de su elefantíaco tamaño.


Mojigaterías aparte, El rey de La Habana nace de una novela homónima escrita por el cubano Pedro Juan Gutiérrez. El estilo de la obra literaria se encuadra dentro del denominado realismo sucio, un estilo caracterizado por un enfoque descriptivo vulgar y tosco del  mundo circundante al personaje. El trasfondo, de denuncia social, habla de una Cuba sumida en una crisis social, con un pueblo hundido en la miseria y anhelando algo de esperanza para su futuro. Agustí Villaronga ha escogido esta novela para darle voz a Reynaldo, el protagonista.  

Reynaldo -Rey- escapa del correccional de menores en el que ha estado enclaustrado los últimos años por un delito que no cometió (primera escena crudísima de la película). Vuelve a su barrio para reencontrarse con Magda, su vecina y amor platónico de la infancia. Con ella, vive envuelto en una espiral de destrucción, sexo y dolor hasta que conoce a su vecino transexual que se compadece de él y le enseña a tener ilusiones de futuro. Pero el mundo de Rey y los otros personajes se ve azotado no sólo por las precarias condiciones políticas y sociales, si no también por la llegada del huracán El Niño.  


Sin poder hacer hincapié en la novela -porque no la hemos leído-, las evidentes elecciones narrativas de la película ponen de manifiesto una torpeza a la hora de sugerir en vez de mostrar.  Villaronga pone el énfasis en la podredumbre ambiental sin terminar de desarrollar el carácter de los personajes. Tampoco ayuda el marcado carácter amateur del intérprete principal, un debutante Maykol David. Nos cuesta creer su improbable relación de amor y compasión con Magda (Yordanka Ariosa), más allá de la ya célebre pinga. El relato de El rey de La Habana se hunde tratando de relatar la miseria y lo único destacable es la entregada actuación -impresiona el momento “santero”- de Yordanka Ariosa (premiada en el último festival de Donosti por esta interpretación).  

4,5/10

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