martes, 30 de junio de 2015

True Detective 2x02: Night Finds You

Tras acabar de ver el segundo capítulo de la nueva temporada de True Detective parece que Nic Pizzolatto ha renunciado a que sus personajes tengan algún impacto emocional en el espectador. Obviamente esta serie no busca ser un entretenimiento con dosis lacrimógenas, pero la intangible distancia que separa a Ani, Ray, Paul y Frank de la audiencia y entre ellos mismos, de momento resulta insalvable. La enredada historia todavía no se ha servido de sus personajes para sacarles el partido del que podrían proveer, y en una serie de ocho episodios por tanda esto es algo preocupante.


Tras un interesante episodio introductorio, en el que se nos desvelaban las primeras pistas sobre las intrigas de corrupción y conocíamos a los oscuros personajes, en este segundo capítulo la oscuridad se ha empezado a tornar en opacidad. Lo cual no significa que Pizzolatto no trate de dotar de un bagaje emocional a sus personajes, ya que el episodio comienza con una historia de la infancia del personaje de Vince Vaughn, y el de Colin Farrell sigue viendo cómo su hijo, la única persona con la que parece tener un vínculo emocional, está cada vez más lejos de su alcance. Pero el problema es que todo esto se presenta desde la distancia, con la resolución del crimen en un primer plano también algo difuminado.

Esto no significa que True Detective haya caído en la monotonía, ya que sigue manteniendo un tono atractivo, pero sí que parece más que nunca un producto más convencional. Por ahora el asesinato permanece como el evento de unión entre los personajes, que más allá de querer arreglar sus decadentes vidas parecen haber abrazado ese declive de una manera preocupante. Este ambiente casi depresivo es palpable en cada escena, aunque la ambición del empresario-mafioso interpretado por Vaughn sirva para reflejar un sentimiento que rompe con tal escaso ánimo por vivir. La carencia de química entre estos personajes es algo intencional, ya que cada uno es un mundo en sí mismo, pero se agradecen los primeros intentos entre Ani y Ray por congeniar, aunque sean algo estériles.


La atmósfera menos conseguida es uno de los factores que provocan que la noche californiana acabe resultando más cargante que asfixiante o atosigante. Las carreteras y el entorno industrial siguen estando en el punto de mira de Justin Lin, cuyo trabajo como director es coherente con el estilo de la serie, pero sin destacar en ningún momento. Lin parece tenerle demasiado respeto al material con el que está trabajando y el apartado visual queda excesivamente bajo la batuta de las palabras de Pizzolatto, que después de una hora pueden pasar de sonar brillantes a irritantes. Será interesante ver si el cambio de realizador en el próximo episodio da pie a un trabajo más descarado, con verdaderas muestras de querer hacer algo distintivo, sin olvidarse de que el fundamento de True Detective reside en la combinación acertada entre diálogos de calado y la imagen que les permite llegar a esa categoría. La falta de empatía no es demasiado reprochable, ya que solo hemos pasado dos horas con estos cuatro individuos rodeados de incógnitas. El final de este capítulo ya apunta a un camino más interesante, de aquello que no podemos prever.

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