domingo, 7 de junio de 2015

Insidious: Capítulo 3. Apostar a lo fácil.

Título original:
Insidious: Chapter 3
Año:
2015
Fecha de estreno:
4 de junio de 2015
Duración:
97 min
País:
Estados Unidos
Director:
Leigh Whannell
Reparto:
Dermot Mulroney, Lin Shaye, Hayley Kiyoko, Stefanie Scott, Leigh Whannell, Angus Sampson
Distribuidora:
eOne


Como ya dijimos, tal y como acababa Insidious 2, se abría la posibilidad de abrazar una tercera parte a modo de precuela. Y aquí está. Sólo dos años han pasado para que Leigh Whannell, socio y habitual colaborador-guionista de James Wan, tome las riendas en la dirección de esta exitosa saga de películas. Como ya sabéis, Wan anunció que se retiraba del género de terror (nunca nos lo creímos, ya está en pre-producción la secuela de The Conjuring con él tras las cámaras) y, así, su inseparable Whannell ha continuado la historia de demonios con ansias de poseer jóvenes almas.
 
El capítulo 3 de Insidious se remonta a unos años antes de que unos demonios atacaran a la familia Lambert. La psíquica Elise es el personaje común, el nexo con las otras dos entregas cuando una adolescente le pida ayuda porque está intentando contactar con su madre fallecida hace un año. Pero algo sale mal y en su lugar es un poderoso espíritu maligno quien atormenta a la adolescente. Elise, aún compungida por una tragedia de su pasado, se debate entre ayudar a la joven o ser firme en su convinción de no volver a contactar con los muertos. Al final, ayudada por dos parapsicólogos amateurs (a quienes hemos visto también en las otras Insidious), tratará de salvar a la chica de los embistes del Más Allá.


Si ya las anteriores Insidious pecaban de esos defectos que tanto nos molestan en el género de terror, especialmente el uso de sonidos altos para asustar, en esta tercera parte esos defectos se ven acentuados. La oscuridad perenne, los entes demoníacos en segundo plano (¡zas!, ahora en primer plano) y la música atronadora convierten a Insidious 3 en un mero artilugio de distracción sin más aspiraciones si bien, si te pilla desprevenido, puede tener algún susto majete. Pero, en general, su baza es apostar a lo fácil, a esos clichés del género que los autores creen que son funcionales.

Whannell se equivoca con respecto al trabajo realizado anteriormente por Wan en cuanto a que es incapaz de inmortalizar un ambiente tétrico, basado en la sugestión y en la creación de personajes atemorizantes. Cuando por fin conocemos el demonio que atormenta a nuestra protagonista (una especie de viejo con respiración asistida al que sólo le falta el tacatá), nos asalta una irrisibilidad sólo comparable con la linealidad y previsibilidad de una trama abocada a un final feliz pues los caminos escrutados son calcados a cualquier película de seres sobrenaturales (con médium mediante) que se precie.


A su favor, Insidious 3 cuenta con la inclusión, de nuevo, de la veterana Lin Shaye retomando su papel de Elise. Esta precuela sirve como complemento para conocer los porqués de su trabajo, de cómo su vida personal ha afectado a la laboral (aunque sí, vuelva a ser otro tópico del género). Además, los dos parapsicólogos -uno de ellos encarnado por el propio Leigh Whannell- siguen marcando el punto cómico a la película, tan impostado como en la anterior Insidious. 

4,5/10

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