miércoles, 6 de mayo de 2015

La canción del mar. El secreto de la isla de las focas.


Título original:
Song of the sea
Año:
2014
Fecha de estreno:
08 de mayo de 2015
Duración:
93 min
País:
Irlanda
Director:
Tomm Moore
Reparto:
Animación
Distribuidora:
Karma



En el cine, muchas veces, nos es imposible no comparar unas películas con otras bien por su temática, bien por su estilo visual, bien por las influencias de otros autores o bien por sus intenciones. Cuando en la Muestra Syfy de este año leímos la sinopsis de La canción del mar, enseguida rememoramos aquella fábula de John Sayles El secreto de la isla de las focas. Ambas exploran la leyenda irlandesa de las selkies, seres mitad mujer, mitad foca desde una perspectiva mágica, de cuento legendario. La canción del mar cuenta con el plus de ser de animación, por tanto, la imaginería visual alcanza cotas stendhalianas.


Detrás de esta cinta de animación irlandesa se encuentra Tomm Moore, director de otra maravilla estética, El secreto del libro de Kells. Apoyado en el uso de una animación tradicional en dos dimensiones, La canción del mar demuestra la elegancia del arte de dibujar a mano. Provista de una historia fascinante, esta película cuenta la relación de dos hermanos muy diferentes que viven en una remota isla irlandesa que compone todo su mundo. Perdieron a su madre cuando Saoirse, de sólo seis años, nació. Esto les ha hecho crecer en un entorno protector, con su padre temeroso de la inmensidad del mar. Cuando la abuela paterna les obliga a mudarse a otro pueblo, Ben, el hermano mayor, emprenderá el viaje de regreso a la isla. Pero su hermanita irá con él y, gracias a eso, descubren que es una selkie, tiene el poder de cantar si se pone su manto (Saoirse es muda de nacimiento) y así salvar a todas las criaturas mágicas desposeídas de sus poderes a causa de una malvada bruja-búho que aspira y anula los sentimientos convirtiendo a los seres mágicos en piedra.

La inocencia de la infancia, las aventuras y la fantasía se vuelven a entremezclar en un trabajo de Moore para dar rienda suelta a una poderosa imaginación que explota todo el folclore fantasioso de Irlanda aprovechando el tema de las selkies. La aventura se funde con el drama -esa presencia latente de la madre- fermentando una emoción a flor de piel fundida con la melancolía de las leyendas irlandesas así como con el uso de esa perenne música celta. Todo esto le confiere a la película un tono calmado, como de canción de cuna -a pesar de la fuerza visual cromática-, contagiando al espectador de una paz y de una serenidad enormes.


Saoirse, una niña cuyos trazos en el dibujo transmiten dulzura con sus rasgos, actúa como nexo entre dos mundos -casi todos los personajes tienen su equivalente en ambos mundos, como la abuela y la bruja Macha o el padre y la leyenda del hombre convertido en piedra para dejar de sufrir porque lloró los océanos. Si seguimos con las comparaciones, Tomm Moore se asemeja, por el respeto y amor por sus leyendas ancestrales y cómo logra reflejarlas en esos torrentes de portentosa animación, a Miyazaki. La mitología en sus películas se fusionan de tal manera, que esa mezcla de folclore, fantasía y realidad interactúa de manera verosímil. Moore es un nombre a tener en cuenta en el cine de animación si su trayectoria continúa por estos derroteros. En La canción del mar ha logrado formular una emotiva fábula preciosista cuya historia, estética y banda sonora se cohesionan hasta conmover.


7,5/10

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