jueves, 7 de mayo de 2015

A cambio de nada. Reconciliación con el pasado


Título original:
A cambio de nada
Año:
2015
Fecha de estreno:
8 de Mayo de 2015  
Duración:
93 min
País:
España
Director:
Daniel Guzmán
Reparto:
Miguel Herrán, Antonio Bachiller, Felipe García Vélez, María Miguel, Antonia Guzmán y Luis Tosar
Distribuidora:
Warner


Hay muchos países donde se ve como algo natural el hecho de que un actor acabe poniéndose detrás de las cámaras como director, se ha asumido que es un paso más que acabará dando dentro de su carrera, basta recordar los ejemplos recientes que tenemos en nuestra cartelera con Russell Crowe y Ryan Gosling con El maestro del agua y Lost River respectivamente. Pero en España no parece que sea algo de relativa normalidad ya que tenemos la mala costumbre de encasillar a una persona en una determinada cualidad artística.

A cambio de nada es la ópera prima de un actor español, para muchos (entre los que me incluyo) lo conocimos dando vida a Roberto en la inolvidable Aquí no hay quien viva. El desorbitado y merecido éxito de aquella serie seguro que le proporcionó muchas oportunidades nuevas como intérprete pero él decidió embarcarse en un proyecto mucho más personal: Dirigir y escribir una película que tuviera la esencia de las vivencias de su adolescencia en Madrid. No tuvo que ser una decisión fácil, pues como el propio Daniel Guzmán ha afirmado, le llevó 10 años terminar esta historia. Quería contarla de la forma más honesta posible y sabía que para eso tendría que dedicarse exclusivamente a ella.


La sinopsis es sencilla: Darío (Miguel Herrán), un chico de dieciséis años, disfruta de la vida junto a Luismi (Antonio Bachiller), su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde que tienen uso de razón y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Darío sufre la separación de sus padres y se escapa de casa, huyendo de su infierno familiar. Comienza a trabajar en el taller de Caralimpia (Felipe García Vélez), un viejo delincuente con envoltura de triunfador, que le enseña el oficio y los beneficios de la vida…Darío conoce a Antonia (Antonia Guzmán), una anciana que recoge muebles abandonados con su motocarro y junto a ella descubre otra forma de ver la vida. Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia en un verano que les cambiará la vida…
La película no engaña a nadie, no pretende ser más de lo que es, no quiere trascender, sencillamente no lo necesita, su simplicidad es su mejor arma, sabe destacar con pequeñas cosas gracias al buen hacer como director de Daniel Guzmán, donde demuestra gran estilo y poderío visual en escenas como la grabada en el metro de Madrid. 

Pero quizás los mejores momentos sean aquellos en los que participan Felipe García Vélez y Antonia Guzmán. Son personajes totalmente opuestos que representan dos formas de ver la vida pero que ambos ejercerán una influencia en Darío que le dejará marcado de una forma u otra. Su vida tiene problemas, algunos propios y otros ajenos que acaba asumiendo pero solo él tiene el poder de decidir cómo afrontarlos.


Poco más que decir de la gran triunfadora del pasado festival de Málaga (mejor película, director, premio de la crítica y actor secundario) salvo que es una película bastante recomendable para ver en el cine a partir del 8 de mayo pero de carácter obligado para cualquier madrileño, aunque solo sea para ver esas geniales escenas nocturnas en plena Gran Vía. 

7/10

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