lunes, 20 de abril de 2015

La sombra del actor. La pesadilla de Simon.

Título original:
The Humbling
Año:
2014
Fecha de estreno:
24 de abril de 2015
Duración:
112 min
País:
Estados Unidos
Director:
Barry Levinson
Reparto:
Al Pacino, Greta Gerwig, Kyra Sedgwick, Dylan Baker, Dianne Wiest, Dan Hedaya, Charles Grodin
Distribuidora:
Wanda


Hace unos años Al Pacino leyó la novela La humillación del célebre Philip Roth, sintió conexión con la historia y adquirió los derechos de la misma. ¿Y cuál es la historia? La de un actor teatral con un bloqueo laboral. Seguramente Pacino no esté pasando por ninguna crisis interpretativa aunque las elecciones en sus participaciones cinematográficas de la última década (más o menos) sean cuestionables. Sea como fuere, ha unido sus fuerzas a las del veterano director Barry Levinson -con quien ya trabajó en el telefilm You don't know Jack- y a las de los guionistas Buck Henry y Michal Zebede para llevar a la gran pantalla la adaptación de The Humbling (La humillación), traducida en España como La sombra del actor.

Como decíamos, Pacino da vida a Simon Axler, un otrora aplaudido actor de teatro y que ahora, en su senectud, entabla una relación pesadillesca y humillante con su trabajo: ha olvidado cómo actuar, la gran pasión de su vida. Durante su tratamiento psicológico, conocerá a una mujer de quien hablaremos más adelante. Al volver a casa, un día, recibe la visita de Pegeen, la hija lesbiana de unos viejos amigos. La obsesiva Pegeen, enamorada de él desde niña, consigue empezar una relación sentimental con Simon quien cada vez va viendo más acentuados sus problemas vitales.


La inclusión del personaje de Pegeen, interpretado por una anodina Greta Gerwig, marca el inicio de la irregularidad de la película. Habíamos tenido un prólogo excelente, con una presentación de un personaje crepuscular con trastornos psicológicos -magistral Pacino, su actuación es de lo más destacable de la película. Pero desde que aparece el personaje de Gerwig, La sombra del actor tiende a explotar el lado más histriónico de la historia. Y así lo acentúan también los otros actores; desde la mujer del tratamiento -quien le pide insistentemente que asesine a su marido porque le ha visto matar en una película-, a las breves apariciones secundarias de Kyra Sedgwick y Dianne Wiest.

Los gritos y chillidos de los tan exagerados personajes mitigan la fuerza de los toques de humor negro. La película intenta ser un estudio de la decadencia de un actor incapaz de distinguir la línea divisoria entre realidad y ficción, tras una vida dedicada a actuar. O a ser él mismo. Él ya no lo sabe. Su creciente depresión de tendencias suicidas se rodea de unas personas poco adecuadas para su salud. En general, como personajes, ninguno despierta la simpatía ni la aprobación de un espectador que no podrá de dejar de ver las similitudes con Birdman. La sombra del actor posee tanto un inicio como una conclusión potentes (e impactantes) a nivel narrativo pero, el torpe manejo de las varias subtramas, la deslavazada conexión shakespiriana o los innumerables diálogos subiditos de volumen en el desarrollo de la historia, la convierten en una película de desconcordante irregularidad.

4/10

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