sábado, 11 de abril de 2015

Better Call Saul. Balance de la Primera Temporada





Lo han dicho todos y yo no soy excepción, Better Call Saul ha marcado pautas muy sólidas acerca de cómo se hace un buen spin-off. Ha sabido mantener la herencia de Braking Bad y a la vez ha podido aportar frescura a un relato que también va sobre un hombre que toma el camino oscuro en su vida, convirtiéndolo en algo totalmente diferente a su antecesora y en una serie con peso específico propio en contra de las previsiones que habíamos hecho en su arranque (al menos en el blog, claro). A continuación pasamos a hacer un balance de la temporada sin spoilers, sobre qué ha funcionado y que no en este nuevo fenómeno de masas que muchos encaramos con serias dudas y que finalmente nos ha obligado a hacerle lugar preferencial en nuestra agenda del año próximo.



Arranque engañoso
Cuando hicimos el primer contacto hace un tiempo atrás dejamos claramente expresado todas las dudas que teníamos al respecto sobre hasta qué punto la serie realmente podría separarse de su antecesora. Básicamente porque habíamos visto poco más que un juego de pasado-futuro destinado a enganchar a los fans a ese mundo de Breaking Bad al que tanto añoraban regresar. Vista la temporada completa, ya no quedan dudas de que esa fue la idea de los episodios iniciales: crear un ambiente de familiaridad sobre la cual empezar a construir el edificio. La serie cambia radicalmente a partir del cuarto episodio, tanto en tono como en temática, e incluso personajes que pensamos que podían tener cierto peso nunca regresan con esa misma importancia. Muchas de las especulaciones acerca del periplo que haría Jimmy durante la temporada, tras los sucesos de los dos capítulos iniciales, también quedan en la nada porque la ficción empieza a caminar hacia otro lado completamente distinto, sobre todo porque decide centrarse en los propios personajes que ha creado Gilligan para la serie.

Entonces, tras haber visto la temporada completa podemos decir primeramente que Better Call Saul sí encontró su identidad por el camino, que pocas de las previsiones que hicimos en el primer contacto resultaron ciertas y que definitivamente asistimos a uno de los comienzos más deliberadamente engañosos que recuerde. Se puede decir que la ficción arranca realmente entre el tercer y cuarto episodio. Nada en el primer doble episodio podía prepararnos para el maravilloso despliegue de emociones que la serie nos tenía preparado.




De más a menos
Es difícil justificar esta expresión “de más a menos” cuando hablamos de series como Breaking Bad y Better Call Saul. Sus creadores tienen la costumbre al desarrollo lento pero exquisito de los personajes, a una lenta sedimentación de los hechos que provoca una inmersión muy potente si estás dispuesto a entrar en el juego, o puede desesperar al espectador más impaciente. Unas de esas razones por la cual a veces no termina de explicarse como han llegado a volverse masivas hasta el punto en que lo son.

Por muchos momentos, Better Call Saul daba la sensación de no saber hacia dónde iba, sobre todo porque el arranque nos había dejado pensando que tarde o temprano a nuestro futuro Saul, ahora Jimmy, le volverían a tocar las puertas las oportunidades en el mundo del crimen. Creo que había dicho en el primer contacto, que no veía con grandes esperanzas un típico conflicto moral entre el bien y el mal en un personaje como Saul, y afortunadamente Gilligan optó por una sorprendente mirada introspectiva que no sólo despejó cualquier duda, sino que nos dejó a todos boquiabiertos.

Como solía pasar en Breaking Bad, los segundos visionados te otorgan una buena nueva lectura. A la luz de los hechos revelados, nos damos cuenta los miles de mini-sucesos que ocurrían en los diversos capítulos que se empiezan a ver de otra manera: esa relación divertida y por momentos intrascendente entre Jimmy y su hermano, el soso personaje de Kim, el unidimensional idiota de Hamlin; todos personajes que me fueron dejando de gustar en algún punto de la trama porque no podía descifrar hacia donde iban, tomaron sentido sobre el final y adquirieron una nueva dimensión, a veces dentro del relato, otras veces trascendiendo el relato. El último episodio, muy al estilo de los de Breaking Bad en cuanto a que es mucho menos movido que los explosivos episodios anteriores, arroja luz sobre los últimos puntos de la vida pasada de Jimmy McGill permitiendo que cierre perfectamente el círculo en este inevitable camino hacia la perdición.

Hace tiempo ya que aprendí que hay que pensar dos veces cuando se dice que una temporada de Gilligan está caminando hacia ninguna parte. Que va de menos a más es en realidad una falacia, pero la frase puede usarse aquí para expresar que Better Call Saul es, como Breaking Bad, una serie que se cocina a fuego lento pero que no dejará de darte su premio al final.

El otro Saul
Otras de las dudas iniciales que dejé expresadas en su momento, era hasta donde daba el personaje de Saul para este spin-off. Gracias a Gilligan, da para mucho. Sería interesante repasar las apariciones de Saul en Breaking Bad y así reparar plenamente en lo poco que conocíamos de su vida. Básicamente, todos estos personajes y situaciones que han agregado para el spin-off, no entran en conflicto con la serie original porque Saul no era sino el abogado que estaba en su oficina cuando lo requeríamos. Conocer a Saul era la razón de nuestra cita cada semana con esta serie. Lo que hizo Gilligan con el personaje es enorme. Lo dotó de trasfondo, cualidades desconocidas, de una vida que nunca imaginamos que pudiera tener. Es otro Saul, pero a la vez es el mismo Saul.

Nuestro Jimmy McGill inicia su camino hacia el lado oscuro en la serie de una manera diametralmente opuesta a como lo hacía Walter White. El camino de Jimmy es circular, pues parte de un punto de inmadurez y dejadez que trata de superar sobre todo por admiración y amor a su hermano Chuck, que siempre ha sido su ejemplo de vida. En el punto de inicio de la narración, Jimmy lucha contra sus instintos más bajos (que no son más que el deseo de vivir con el menor esfuerzo posible) para intentar ganarse un lugar en la sociedad junto a su hermano. A su alrededor pululan personajes que van configurando su personalidad y sus acciones: Hamlin es un idiota presumido y saca el lado más juguetón y vengativo de Jimmy, impidiéndole madurar y desarrollando sus ideas en contra del buffet en particular y sobre las desventajas de no ser tu propio jefe; mucho más importante en esto último parece su amiga Kim, ejemplo absoluto de éxito profesional a costa de agachar la cabeza y renunciar a la propia personalidad y a esa libertad esencial que Jimmy no quiere soltar. Y así nos podemos cansar de explorar como cada personaje influye en esa compleja personalidad de Jimmy, que ve las obligaciones sociales como algo que no le es natural pero que siente que tarde o temprano debe dejarse llevar por ellas.

No me adentraré mucho más en el tema porque es zona de los más importantes e impactantes spoilers de la temporada, sin embargo es suficiente para dejar en claro que el Saul de Braking Bad es definitivamente un personaje que vale y que puede llevar su propia serie, pero también que Gilligan y compañía no hicieron este spin-off a las apuradas, sino que tenían pensado qué hacer con el personaje. Bravo por ellos.



El tema de Mike
Mike es para mí un personaje de inexplicable popularidad. Fue lo más soso de Breaking Bad, inclusive durante su innecesario protagonismo durante la última temporada, y es lo más soso de Better Call Saul. El personaje está puesto por que sí, para protagonizar escenas que hagan a los fans llorar y gritar, pero que no tienen verdadero contenido y no están en el mismo registro que el resto de la serie. Gilligan necesitaba echar mano a este personaje tarde o temprano, pero no ha sabido como insertarlo y lo ha dejado como mero favor a los fans, el mismo personaje robótico y calculado que ya habíamos visto antes.

Esta vez, es cierto, tiene un buen episodio exclusivamente dedicado a él, si bien estoy muy lejos de formar parte de la legión que ha pretendido colocarlo como el mejor episodio de la temporada. Un capítulo muy emotivo que ayuda a conectar ideas incluso con algunas actitudes de Mike en Breaking Bad que estaban un poco en el aire pero que, como todo lo de Mike, queda totalmente aislado del resto del relato. Es una especie de spin-off dentro de un spin-off, ya que Mike y sus allegados seguirán apareciendo en la serie sin tener la más mínima relación con el resto. Queda claro que Mike es lo que menos me ha gustado de esta primera temporada, una presencia que no llego a entender cómo se justifica. ¿Quizá como apoyo ante un eventual poco interés del público ante el “poco ajetreado” andar de Jimmy? Quizá.

Conclusión
Con muchos altibajos aparentes y con algún altibajo real, Better Call Saul ha sido la serie de nivel que esperábamos. Todas las series que venía viendo se ven sosas y pequeñitas al lado de esta nueva muestra de lo grande e importante que la televisión se ha hecho en las últimas décadas. La nueva creación de Gilligan es el primer gran visionado obligado que tendrán para este año, si no han sido parte de los afortunados que hemos ido disfrutándola semana a semana.

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