jueves, 5 de marzo de 2015

Calvary. El 'Bloody Sunday' del Padre James.


Título original:
Calvary
Año:
2014
Fecha de estreno:
06 de Marzo de 2015
Duración:
106 min
País:
Irlanda
Director:
John Michael McDonagh
Reparto:
Brendan Gleeson, Kelly Reilly, Chris O'Dowd, Aidan Gillen, Domhnall Gleeson, David Wilmot, Dylan Moran, Marie-Josée Croze, Killian Scott, Isaach De Bankolé, M. Emmet Walsh
Distribuidora:
Fox


Desde luego, los hermanos McDonagh han hecho gala de un humor ácido, negro y maravillosamente malsano en las pocas películas que han hecho hasta el momento. Martin nos trajo Escondidos en Brujas (de la que hay un guiño en la película que nos ocupa) y Siete psicópatas. John Michael McDonagh, por su parte, en 2011 dirigió El irlandés y ahora nos llega Calvary, quizás la que más posea un toque reflexivo y serio, dentro del estilo mencionado. Desde luego, hablamos de un humor tan característico que podemos afirmar que no es para todos los gustos.


Este calvario que se menciona en el título se refiere a nuestro protagonista, el padre James, párroco de un pequeño pueblo en Easkey, en la costa occidental de Irlanda. En un impactante preludio, el padre James escucha atónico la confesión de uno de sus feligreses, que le declara sus intenciones de matarlo dentro de siete días. Esto siete días serán su particular Via crucis, donde deberá hacer las paces consigo mismo, con sus vecinos y poner en orden sus asuntos. Astutamente, en la película la voz confesora del principio no se corresponde exactamente con la original del actor que ha sentenciado a muerte a nuestro protagonista, sino que es otra persona imitando la del ejecutor, abriendo así la posibilidad de un 'Cluedo' para el espectador, que intente adivinar entre el reparto coral y extravagante, quién es el que pretende atentar contra la vida del buen sacerdote.
Pero la película no se queda ahí, sino que va más allá. Mezclado con el distendido y retorcido humor negro, se abre pie también a la reflexión moral que asola al personaje de Brendan Gleeson.

En un pueblo donde cada vecino está más alejado de la mano de Dios, el padre James intentará lidiar con todos y cada uno de ellos para intentar ayudarles. Desde luego, si la interpretación de Gleeson es lo más destacado de la película, tampoco se puede desmerecer a todo el elenco que conforman los habitantes del pueblo. Desde la mujer promiscua, su amante, su marido, el millonario depresivo, el dueño del bar en crisis, el doctor ateo, un asesino múltiple hasta su propia hija, que se siente abandonada y acaba de intentar suicidarse sin éxito. Cada uno tiene su momento de gloria dentro de la película, y van formando los peldaños de esa escalera que desciende hasta el final en la prometida playa que se menciona al principio. Son personajes bien escogidos para representar distintos aspectos de una sociedad tan actual como corrompida, donde el hombre bondadoso (el cura) es una especie en extinción, arcaico y en desuso (como la sotana que lleva) y a pesar de ello, deberá desde el pecado hasta la virtud, es decir, El Perdón.


Quizás el conjunto no fluya tan armonioso como nos gustase, pero sería injusto no verle las virtudes a un relato tan pretencioso como agudo e ingenioso, apoyado, por cierto, por una buena banda sonora de Patrick Cassidy y una esplendorosa fotografía de Larry Smith (Sólo Dios Perdona, Eyes Wide Shut), que aporta aire fresco y novedoso a la cartelera. Como si cogiéramos Despertando a Ned, le presentáramos a Yo, confieso vestido de Solo ante el peligro y con el humor oscuro de Irvine Welsh, saldría algo parecido a Calvary.

6,5/10

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