lunes, 23 de marzo de 2015

Calabria. La familia siempre es lo más importante

Título original:
Anime Nere
Año:
2014
Fecha de estreno:
27 de marzo de 2015
Duración:
103 minutos
País:
Italia
Director:
Francesco Munzi
Reparto:
Marco LeonardiPeppino MazzottaFabrizio FerracaneAnna FerruzzoBarbora BobulovaGiuseppe FumoPasquale RomeoVito FacciollaAurora Quattrocchi
Distribuidora:
Betta Pictures

A lo largo de la historia del cine han ido apareciendo grandes obras relacionadas con el mundo de la mafia, sobre todo en el entorno napolitano o siciliano. Ya en los anales quedan películas como la saga de El padrino (Francis Ford Coppola), Erase una vez en América (Sergio Leone, 1984) o Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990). En este contexto se mueve el filme de Francesco Munzi sin alcanzar cotas altas y profundas del mundo de la mafia pero mostrando un ambiente dramático dentro de una familia. Recuerdo mis bajas expectativas antes de verla pensando que sería otra película cualquiera de mafia sin fundamento pero, a medida que avanza y se aprecia una sobrecogedora atmósfera, el nivel de embaucamiento va creciendo hasta el final.

El argumento, basado en la novela de Gioacchino Criaco, trata sobre una familia mafiosa dirigida por tres hermanos que se dedica al tráfico de drogas como vía principal de ingresos. Mientras que dos de ellos participan íntegramente en el negocio, el otro hermano (Luciano) trata de mantenerse lo más alejado posible. Por el contrario, su hijo (Leo) está ansioso por trabajar en los negocios mafiosos y será el culpable de provocar las principales variantes de la trama.

Munzi se centra fundamentalmente en mostrar el ambiente y los intereses que se mueven dentro de un drama familiar generado por una pequeña disputa entre familias mafiosas. Podía haber dado más importancia a los aspectos más violentos de este género pero, en cambio se fundamenta en la relación que mantiene en todo momento Luciano con su hijo Leo. Al fin y al cabo un padre tratando de apartar a su hijo de los negocios, para salvarlo de las peores consecuencias que pudieran ocurrir. En base a este precepto también se desenvuelve El padrino (Coppola, 1972) cuando Vito Corleone siempre trata de mantener a todos sus hijos a salvo. La mafia gira en torno a la familia pero en todo momento la protección de ésta es lo más importante.


A pesar de esta virtud de la película italiana, el principio de la misma puede llegar a ser en cierto modo pesado porque muestra repetidas veces detalles fácilmente perceptibles, cuyo único fin es acentuar esa distancia entre Luciano y sus otros hermanos. También el ritmo lento, que en mi opinión funciona a la perfección en la saga de Coppola, en Calabria no termina de encajar hasta que la historia alcanza los tramos decisivos, en los que se aprecia la inquietante atmósfera que comentaba al principio del artículo. Sin embargo, en dicha parte de la película, la manera en la que se desestabilizan los vínculos familiares y sobre todo los cambios en el comportamiento de Luciano están perfectamente realizados. De una manera increíble se pasa de la engañosa calma a la cruel tragedia, del silencio más profundo al siniestro y trágico ruido.

El aterrador e impactante final mezclado con la incertidumbre dentro del ámbito familiar, en el que se trata de buscar un poder de reacción que conlleve una solución positiva, es el desenlace idóneo a un magnífico clima que no cesa casi en ningún tramo del filme. Acompañado por unas interpretaciones más que correctas, Calabria es una película bastante acertada en líneas generales y, por supuesto, recomendable de contemplar en el cine.

7/10

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