sábado, 17 de enero de 2015

Las 10 mejores películas de 2014 según Luis Vargas.

Tras un año en el que hemos podido disfrutar de películas de gran nivel, llega el momento de decidir las diez mejores. Cada filme aporta sensaciones diferentes pero siempre hay algunos que se aproximan en mayor medida a los gustos o satisfacen las expectativas de una manera más solvente. En mi caso la lista que he preparado incluye temas bastante diversos, pero que mantienen un núcleo sólido de consistencia y armonía a lo largo del largometraje. Además me gustaría mencionar otras películas que no han entrado en la lista pero que también me parecen de lo mejor de 2014. Éstas son Ida (Pawlikowski), Orígenes (Mike Cahill), La sal de la Tierra (Wenders y Ribeiro Salgado) y Madre e hijo (Peter Netzer).



Abre la lista Martin Scorsese con su Jordan Belfort mostrando una visión alocada del mundo de los brokers de Wall Street, donde se puede ver todo tipo de excesos (alcohol, drogas, dinero, sexo, etc) derivado del fraude a millones de personas. Rozando la perfección, terminan siendo los continuos excesos lo que disminuye el valor de la película, convirtiéndola en ocasiones algo desconcertante y pesada. Tras casi tres horas viendo la evolución del personaje – excelentemente interpretado por Leonardo DiCaprio, un puro camaleón –, finalmente contemplamos una visión desalentadora del lobo. Cabe destacar también las interpretaciones del resto del reparto, sobre todo de Jonah Hill.

Felix Van Groeningen ofrece un drama familiar que incorpora dos partes diferenciadas en el metraje, comedia musical y tragedia. Es increíble notar cómo la historia va tomando forma a través de la música bluegrass y con las distintas personalidades de los personajes principales. Mientras que él es muy reservado, ella se muestra como una persona muy sensible y en cierto modo idealista, como bien se aprecia por la cantidad de tatuajes en su cuerpo en los que trata de rememorar los mejores momentos de su vida. Lo más destacable es esa constante energía y vitalidad de los personajes por salir a delante de una de las peores situaciones que puede ocurrir a cualquier familia. Mientras que el espectador empatiza con el terrible suceso, llega un momento en el que el final de la trama se encuentra sobre una balanza para declinarse por la tragedia o por sobrevivir a la adversidad.


8. El viento se levanta
Con el toque de emotividad y delicadeza de todas sus películas de animación, el maestro Miyazaki anunciaba su retirada tras El viento se levanta. Ojalá que jamás hubiera tomado esa decisión porque es imposible estimar el tiempo que tardaremos en poder ver películas de este calibre y que expresen sensaciones similares. Sin alcanzar al nivel de La princesa Mononoke (1997) o El viaje de Chihiro (2001), nos presenta la historia de Jiro, uno de los mejores diseñadores aeronáutico durante la Segunda Guerra Mundial. Lo más relevante es poder disfrutar de ese fondo emocional de la trama al que nos tiene acostumbrado el director japonés, donde se mezclan las aspiraciones soñadoras del protagonista, la fantástica y emocional música y una creativa historia de amor para encontrar a la mujer de su vida. Ante todo, los sueños siempre se pueden llegar a realizar.

7. El gran hotel Budapest
Si por algo Wes Anderson es considerado como un gran director es por su estilo de realizar las películas. Con un ritmo frenético, un montaje sencillo y divertido y con una maravillosa caracterización de todos los personajes, El gran hotel Budapest se convierte en una de las mejores películas del año. Ese carácter satírico de Ralph Fiennes y el toque mágico natural de una fábula recrea en el espectador una historia agradable de seguir y a la vez, curiosidad por cómo se desenvolverá el protagonista ante los problemas que le van surgiendo. Además el encanto de los escenarios y del vestuario derivado de un perfecto uso de colores vivos, junto con un amplio reparto de actores (Edward Norton, Tony Revolori, Saoirse Ronan, Jude Law, William Dafoe, Harvey Keitel, etc) que actúan al mismo son, generan la fácil sonrisa del respetable. Sin embargo, su mayor hándicap es el contenido de la historia, siendo ésta más frágil que en anteriores películas como Moonrise Kingdom (2012).

6. La Venus de las pieles
Con tonos eróticos y en base a una comedia de humor negro, otro de los maestros del cine como es Polanski presenta una excelente película basada en la obra de teatro La Venus de las pieles de David Ives. Las geniales sensaciones de contrariedad del personaje de Wanda (Emmanuelle Seigner) a lo largo de toda la película forman una catarsis perfecta con la evolución que va sufriendo el director de la obra (Mathieu Amalric) en su personalidad. La obsesión de éste por el personaje de Wanda producirá una transformación en la trama, pasando de lo que inicialmente era una prueba para ella a realizar la propia obra de teatro. Hay que resaltar las actuaciones de los dos personajes, sobre todo los actos de erotismo, sumisión y dominación sexual que no son nada fáciles de representar. Además es relevante señalar ese cambio extremo que se produce en los roles de los dos protagonistas, entrando y saliendo constantemente de lo que es la realidad y la obra de teatro, que hacen que la película posea un ambiente oscuro y perturbador.



5. Perdida
Basado en libro de Guillian Flynn, Perdida es una película de intriga hasta el final en la que los dos protagonistas (Rosamund Pike y Ben Affleck) realizan unas interpretaciones sensacionales. David Fincher y el propio Flynn (realizadora del guión) son los encargados de generar un perturbador suspense basado fundamentalmente en los constantes giros que se producen en la trama, la cual se inicia con la desaparición de la protagonista. Este aspecto junto con el resto del elenco de actores (Neil Patrick Harris, Carrie Coon) y la banda sonora, que induce a una mayor tensión e incertidumbre sobre cómo se desarrollará el argumento, hacen que la película se encuentre entre las mejores del año. Además destacaría la simbología que está presente en las actuaciones de Affleck y Pike, sobre todo con el inquietante y oscuro fondo detrás de una simple sonrisa o con el símil referente a la mantis religiosa.

Abandonemos la mente, salvemos la Tierra. Tras dedicarse a vislumbrar los escondrijos más oscuros de la mente humana como en Memento (2000) u Origen (2010), Christopher Nolan decide salvar la Tierra con dos actores de moda del panorama actual como son Matthew McConaughey y Jessica Chastain. Lo consigue con una apasionante trama pero sin abandonar sus principios oscuros que lo han convertido en un director de alto prestigio. Aunque en el mundo de la ciencia existe una gran controversia con lo mostrado en la película, no hay duda de que Nolan nos vuelve a dejar perplejos ante la gran pantalla con una historia que convence desde el principio, que va evolucionando de forma expectante y que concluye de una manera sorprendente. El largometraje recuerda en muchos momentos a 2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), ese fondo donde la humanidad se enlaza con las estrellas de esa noche tranquila a la que Nolan menciona que no entremos dócilmente.



3. Boyhood
Doce años de la vida de Mason y su familia es lo que muestra de forma natural Richard Linklater en Boyhood, cargado de todo tipo de experiencias y anécdotas por los que puede pasar cualquier persona desde su niñez hasta su adolescencia. Se trata de una película sencilla que empatiza con el espectador a un nivel increíblemente alto y con una fuerza narradora que va en crecimiento según avanza la vida del protagonista. Es relevante resaltar la consistencia de Linklater tanto en el guión como en la forma de dirigir la película, ya que no son sólo doce años para los personajes sino también para el director, y la forma de rodaje y el trato del tiempo mantienen una excelente coherencia. Finalmente y más importante, destacaría la melancolía que transmite el personaje de Mason a lo largo del largometraje, como si contemplaremos un atardecer que nunca quisiéramos que se acabara pero que poco a poco el sol se marcha. Y esto es lo que realmente trata de mostrar Linklater, una adolescencia que amanece y una niñez que atardece.

2. Her
Ella (Samantha), a la que da vida con su voz Scarlett Johansson, es el sistema operativo que aporta una serie de sensaciones únicas al protagonista de la película, Theodore, interpretado con una majestuosa naturalidad por Joaquin Phoenix y que encaja en el perfil a la perfección. Esas sensaciones son una de las claves fundadas del éxito de la película, al igual que el guión realizado por Spike Jonze, que fue premiado en los anteriores Premios Oscar como mejor guión original. El clímax se alcanza lentamente a medida que Theodore se va dando cuenta de que Samantha no es un simple sistema operativo, sino que posee muchísimos sentimientos humanos con los que puede interactuar. El rodaje de determinadas escenas, cuando canta The moon song o en el resto de momentos que comparten, se aprecia una bella visión de amor que llega a ser increíblemente tangible, produciendo en mi caso una catarsis infinita difícil de volverse a repetir.


1.   Nebraska
La sensación de contemplar algo tan sencillo y saber que estás viendo una obra maestra. Así es como definiría a Nebraska, una película con una trama muy simple pero que muestra una visión muy natural y sensible de la vida de una persona que se encuentra en la vejez. Dicen que la felicidad reside en la humildad y la sencillez, y así es como define Alexander Payne al protagonista Woody Grant, interpretado con un formidable realismo por Bruce Dern. Algo demente y teniendo que soportar las humillaciones de los de su alrededor es la tarea diaria de Woody, que trata de dar siempre lo mejor para sus hijos sin importar el esfuerzo que requiera. Además de exprimir con un talento innato a los personajes, Payne expone también una excelente técnica de rodaje con ciertos planos que podrían enmarcarse perfectamente como, cuando se reúnen todos los miembros varones en el salón a ver el partido y se aprecia una silueta simétricamente inmejorable. Por encima de todos estos factores destacaría esos sentimientos que transmite el protagonista con sus acciones a sus hijos, donde en todo momento piensa en lo mejor para ellos. Por último señalar la escena final entre Woody y su hijo, interpretado soberbiamente por Will Forte, donde se muestran determinadas sensaciones que llegan a ser en cierto modo indescriptibles.

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