jueves, 29 de enero de 2015

Capitán Harlock. Desilusión espacial.


Título original:
Space Pirate Captain Harlock
Año:
2013
Fecha de estreno:
30 de enero de 2015
Duración:
115 min
País:
Japón
Director:
Shinji Aramaki
Reparto:
Animación
Distribuidora:
Surtsey Films



Se están llevando a cabo muchas actualizaciones de dibujos clásicos japoneses para adaptarlos a las exigencias de las nuevas generaciones. Si estas navidades el gato cósmico se vistió de un moderno 3D CGI y en los próximos meses veremos también a Seiya, Hyoga, Ikki y compañía convertidos en unos estilizados personajes que parecen sacados de un videojuego, ahora es el turno del mítico Capitán Harlock en un reboot del anime homónimo de los años 70 creado por Leiji Matsumoto.

En el apartado técnico y visual de esta nueva revisión del Capitán Harlock no ha reparado en gastos y los animadores han realizado una prodigiosa labor para conseguir que la renderización de unos personajes en Full-CGI se vea tan real. Esto ha sido posible gracias al uso de la tecnología Faceware, un sistema de captura facial capaz de captar el movimiento y las expresiones de la cara de los actores, muy similar al empleado en Avatar (por cierto, James Cameron meó bechamel tras el visionado de Capitán Harlock, podéis leer sus impresiones en el cartel español de la película). Y así es, por momentos, estas aventuras del famoso pirata espacial se sienten tan vívidas que parecen de acción real.


La encomiable labor del equipo de animadores japoneses les llevó cinco años. En ese aspecto, la película merece un sobresaliente. Sin embargo, el equipo humano no ha sabido cuidar el guión para que estuviera a la altura de los efectos digitales. El resultado es una maraña sin sentido, de idas y venidas de poca claridad argumental. La historia en sí cambia algunos aspectos del anime original para otorgar a Harlock ciertas características de antihéroe de pasado oscuro, atormentado y convertirlo, de este modo, en un personaje misterioso hasta el extremo.

Harlock y su tripulación viajan a bordo de la Arcadia, una nave espacial poderosa, mítica por su motor de materia oscura que la provee de energía infinita y de la capacidad de regeneración. Está controlado por Mime, la única superviviente de la raza alienígena de los nibelungos. Harlock lucha contra la coalición Gaia para salvar a la humanidad y poder retornar a la madre Tierra ("un santuario impenetrable prohibido para la raza humana", según la Coalición) empezando de nuevo. Pero la Coalición desconoce los verdaderos motivos del Capitán y envía a Yama como infiltrado para matar a Harlock.


A parte de haber convertido a Harlock en un discutible líder -algunas de sus decisiones, acciones o forma de ser no concuerdan con alguien tan legendario; eso sí, nos dan a conocer el origen de su cicatriz en el ojo-, el guion se enreda en el profundo drama de Yama, su hermano Ezra y el interés amoroso de ambos. Los flashbacks de estos personajes entorpecen la narración y sus continuos cambios de bando no hacen más que marear al espectador.

Así pues, la sensación final decepciona pues la historia empequeñece la maestría y el despliegue de medios empleados en el ámbito técnico. Se trata de una película que cuando combina la ciencia ficción, la acción y las aventuras espaciales funciona a nivel visual -batallas épicas vistas con detalle donde destaca la esplendorosa Arcadia- pero es incapaz de relacionar todo eso con un sólido guion. Harlock, más que como un símbolo cuestionador del orden establecido, se erige como una sombra tras el torpemente desarrollado personaje de Yama. Y eso nos ha desilusionado.

5/10

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