lunes, 1 de diciembre de 2014

Mil noches, una boda (Party girl). Juventud infinita

Título original:
Party Girl 
Año:
2014
Fecha de estreno:
05 de diciembre de 2014

Duración:
95 min
País:
Francia
Director:

Clair Burguer, María Amachoukeli-Barsacq y Samuel Theis 
Reparto:

Angélique Litzenburger, Joseph Bour, Samuel Theis, Mario Theis, Sèverine Litzenburger
Distribuidora:
Karma Films


Que Party Girl esté rodada en la frontera entre Francia y Alemania no es una casualidad. La película, que abraza el documental, permanece ahí: en el límite de la comedia y el drama, de la realidad y la ficción, de la juventud y la vejez, de lo bueno y lo malo. Como en la vida misma, en la que no todo es blanco o negro.

La fina línea que separa realidad de ficción se desvanece en Party girl, la ópera prima de Clair Burguer, María Amachoukeli-Barsacq y Samuel Theis en la que Angélique Litzenburguer, la madre de este último, se mete en su propia piel para interpretar una historia que conoce en primera persona: una mujer que ronda los setenta y que sigue viviendo de la diversión y de la noche. Los directores del largometraje, que se hizo con la Cámara de Oro de este año en Cannes, retrataran a una mujer anclada en un pasado en el que los hombres y el cabaret son lo primero. Pero las cosas han cambiado, ahora ya no es esa joven que movía las caderas y volvía locos a los clientes del local. Ha llegado el momento de sentar la cabeza y esa oportunidad le viene por parte de Michel, un asiduo del bar que le pide matrimonio y le ofrece una vida adulta. Pero ella quiere disfrutar, pasárselo bien con los hombres y matar su tiempo libre con alcohol.


Una película que deja muy buen sabor de boca gracias a un personaje protagonista bien construido que transpira realidad con cada mirada y cada palabra. Un hecho que no sorprende, pues no deja de ser una historia real llevada a las salas, en la que muchos de los actores son los verdaderos protagonistas. El propio Theis y sus hermanos Mario Theis, Sèverine Litzenburger y Cynthia Litzenburger actúan en la cinta dando vida a los hijos de esta mujer, que logrará despertar la sonrisa del espectador. A medida que avanza la trama se aprende a aceptar a Angélique tal y como es, con sus absurdas decisiones y sus acciones infantiles porque no es más que eso: una joven insegura y perdida, metida en cuerpo que no le hace ninguna gracia.

En un momento del séptimo arte en el que la mujer ha cobrado protagonismo, con títulos de éxito en torno a su figura como Blue Jasmine, Frances Ha, La vida de Adèle o Carmina y amén, llega Party Girl, que cuenta con un montaje cargado de primeros planos y escenas de corta duración, que dotan a la película con una rapidez apabullante. La cinta se disfruta, no se hace larga y entretiene en su totalidad. Son muchas las cosas inconclusas que se dejan cuando llega el final, preguntas abiertas y personajes que parecen estar puestos ahí porque sí, para rellenar. Sin embargo, también es esa la gracia de esta producción francesa, que no te explica todo, que no te lo mastica para que te lo lleves a casa aprendido. Te hace pensar, reflexionar sobre el paso del tiempo, el anclaje en un pasado que ya nada tiene que ver con la realidad, el progreso y la evolución personal y sobre todo, en que para cambiar hay que querer hacerlo.


La figura de una mujer nada convencional, por un lado íntima y familiar y por otro, fiestera y amante de la noche, son los únicos requisitos que necesita Angélique para conquistar y hacer de una película pequeña, un film más que recomendable. No hacen falta grandes giros ni vuelta de tuerca en Party girl, que emociona gracias a su naturalidad. 


8/10

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