lunes, 28 de julio de 2014

Los hombres de Paco. Como un puto equipo de remo.


Si no fuiste un fiel seguidor de Los hombres de Paco te recomiendo que no continúes leyendo esta entrada puesto que serán destripados muchos momentos relevantes de la serie. Si por el contrario te consideras fan acérrimo puede que te llegue a gustar la siguiente rememoración.

Los hombres de Paco comenzó como una comedia que en un primer momento no logró alcanzar el éxito esperado. Sin embargo, Antena 3 decidió darle una segunda oportunidad y desde ese momento la serie arrancó, cosechando grandes datos de audiencia hasta tal punto de contar con un total de 9 temporadas y 117 episodios. Desde que en el año 2005 Paco Miranda y sus compañeros y familiares aparecieran en la pequeña pantalla hasta el 2010, fecha en la que concluyó la serie, Los hombres de Paco sufrió una enorme evolución.

En la primera temporada se aprecia que la serie fue concebida para narrar, en tono de humor negro, las peripecias profesionales y personales de un grupo de policías de barrio. Capitaneados por Paco Miranda (Paco Tous), un inspector bonachón e incapaz de enfrentarse a situaciones críticas, y sus dos hombres de confianza: Mariano (Pepón Nieto) y Lucas (Hugo Silva), los policías se enfrentan a multitud de misiones aparentemente sencillas pero que ellos complican, provocando situaciones irrisorias y disparatadas. El jefe de Paco es Don Lorenzo (Juan Diego), un hombre muy estricto, maniático y malhumorado y, además, es su suegro, lo que hace que la presión que siente el inspector Miranda sea mucho mayor y, por ende, tienda a meter la pata todavía más. Completan el equipo Povedilla (Carlos Santos), Rita (Neus Sanz), Curtis (Fede Celada) y Kike (Enrique Martínez). De esta forma, Los hombres de Paco gira en torno a los casos que han de resolver este trío protagonista y sus colegas.


Entre los distintos casos que tuvieron que resolver, el más conocidos y el que más juego dio fue el "Caso Uriarte". Esta investigación policial, que ocupó principalmente la tercera temporada, tiene sus orígenes en el pasado, cuando el padre de Lucas, Tomás Fernández, fue dado por muerto. En realidad todo fue una mentira y descubren que está vivo y el caso se reabre. Durante toda la temporada intentarán dar caza a Uriarte, pero no será tarea fácil porque varios son los infiltrados en la comisaría. Por un lado, Ruth (Nerea Garmendia) la nueva psicóloga que se ganó la confianza de todos, sobre todo del comisario y nadie sospechaba de ella. Por otro lado, Eva Escobar (Laura Domínguez) una miembro de asuntos internos que acude a la comisaría y que también logrará pasar desapercibida ganándose el cariño de Lucas, con el que mantendrá una breve relación hasta que este le descubre.

Sin embargo, la serie se puede dividir perfectamente entre las historias de amor y los graciosos casos y altercados en lo que se veían envueltos los miembros de la comisaría de San Antonio. Desesperados nos mantuvieron durante toda la serie con la relación entre Sara (Michelle Jenner) y Lucas. Lo que comenzó siendo casi un capricho de una adolescente se convirtió en una intensa y apasionada relación de amor. Con sus constantes idas y venidas, las prohibiciones, los obstáculos, las desapariciones y las terceras personas, vimos cómo casi esta historia de amor se iba al garete. Pero, finalmente, triunfó el amor y pudimos ser partícipes de la tan deseada unión entre Sara y Lucas. ¡¡Incluso tuvieron un hijo!!

Pero la serie estuvo marcada por muchas otras historias de amor. Entre ellas, una de las más llamativas fue la de Silvia (Marian Aguilera) y Pepa (Laura Sánchez). La primera, forense hija del comisario, contaba con un historial amoroso donde encontramos a Lucas (con el que estuvo casada) y a Gonzalo Montoya (Aitor Luna), el perfecto policía, inteligente y atractivo. Sin embargo, el amor de su vida llegaría de mano de una mujer, de Pepa Miranda, la hermana policía de su cuñado Paco. Las dos acabaron casándose tras superar muchas dudas y prejuicios. Sin embargo, la feliz unión poco les duró.


No obstante, no todas las historias de amor tuvieron un final feliz. Por ejemplo, el matrimonio de Paco y Lola (Adriana Ozores) después de muchos años juntos terminó sin más, ella se marchó por no poder soportar más el peso de ser hija, mujer, madre y hermana de policías. Otro caso similar es el protagonizado por Povedilla y Rita, tras varios tira y afloja llegaron a estar juntos y a tener a una hija, pero finalmente acabaron separándose. Después de eso Rita estuvo emparejada con Montoya y con Curtis, con quien acaba casándose por segunda vez.

La muerte estuvo presente durante toda la serie (lógico porque de ser una comedia acabó por convertirse en un drama policíaco), pero algunos de los fallecimientos fueron bastante inesperados e incluso dolorosos. El primero de ellos tuvo lugar en la tercera temporada cuando el personaje interpretado por Neus Asensi (Bernarda) fallece a causa de un atentado que en realidad iba dirigido a Paco. Sin duda fue un golpe para los espectadores porque para nada se veía venir una situación así de trágica. Desde luego que los guionistas consiguieron el impacto que esperaban. Las otras muertes son las que tuvieron lugar en la octava temporada. En el último capítulo, durante la celebración de la boda de Silvia y Pepa, la camorra tuvo el placer de aparecer y crear el caos en un momento tan bello. Disparos a bocajarro sin ton ni son tuvieron como consecuencia el fallecimiento de Silvia, Montoya, Kike y Nelson.


A pesar de contar con una novena temporada, creo que muchos de los fans de la serie  estarán de acuerdo conmigo en que el final de Los hombres de Paco fue en ese magnífico capítulo que cierra la octava temporada. En “Todos los planes de Lucas Fernández” se conjuga la tensión, la emoción, la alegría, la tragedia, la comedia, las risas, las lágrimas, todo para crear el episodio ideal. Aunque a muchos les parezca ridículo el momento en el que se ponen a cantar la canción "Se me olvidó otra vez" de Juan Gabriel cuando cuatro de los protagonistas están al borde de la muerte, a mi me parece sublime, representa la asociación perfecta de comedia, ironía y tragedia que caracteriza a la serie y que la convierten en inimitable.

No hay que olvidar las frases míticas que tanto nos hacían reír, así como las distintas reflexiones iniciales que acompañaban a muchos de los capítulos. Algunas de ellas nos sacaban grandes carcajadas mientras que otras nos obligaban a replantearnos ciertas cosas. Mi favorita es la reflexión final del último episodio de la octava temporada:
Me gustaría que supiesen que mereció la pena, que la muerte nos encontró rodeados de amigos y de la gente que nos quiere... Y que si pudiese elegir un final, sería algo parecido a este. Porque ahora sé que seguir viviendo no es pasar las hojas de un calendario, sino entender que cada hoja de ese calendario es única e irrepetible.
Otra cosa no pero si algo nos enseñaron Los Hombres de Paco es que existen los pálpitos, que el cloroformo puede dar mucho de sí, que la familia está por encima de todo, que el verdadero amor existe y que cada princesa tiene a su príncipe y que lo más importante en esta vida son los valores como la bondad, la lealtad y la amistad.

Única e irrepetible, así fue Los hombres de Paco.

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