martes, 29 de abril de 2014

The lunchbox. Saborea la vida.

Título original:
Dabba (The Lunchbox)
Año:
2013
Fecha de estreno:
30 de Abril de 2014
Duración:
104 min
País:
India / Francia / Alemania / USA
Director:
Ritesh Batra
Reparto:
Irrfan Khan, Nimrat Kaur, Nawazuddin Siddique, Denzil Smith, Bharati Achrekar, Nakul Vaid
Distribuidora:
Vértigo Films


¿Una película hindú que dura menos de dos horas, que no es musical y no es de Satyajit Ray? A priori cuesta de creer que esto exista por Bollywood, pero el debutante Ritesh Batra nos ha demostrado que sí es posible. Y con muy buenos resultados, por cierto.
Batra venía avalado por su cortometraje Café Regular, Cairo, que pasó por más de 40 festivales internacionales y consiguió doce premios, entre ellos la mención especial del jurado en Tribeca y Chicago. Pero para los que no hemos tenido la suerte aún de ver dicho corto, The Lunchbox era una incognita, más allá de su paso por Cannes o Toronto. Y cuando no esperas nada y te regalan de repente una de las mayores sorpresas personales de lo que llevamos de año cinematográfico (no contamos El gran hotel Budapest o Enemy, pues a esas ya las tenía en el punto de mira hace tiempo), no puedo hacer más que celebrarlo por todo lo alto.


Con la sencilla apariencia de un tupperware más elaborado de lo común, The Lunchbox esconde dentro de sí mucho más de lo que aparenta. Revestida con apariencia de una comedia romántica al uso, pronto se van destapando los distintos dabbas (que es como se denominan las fiambreras hindús) revelando un retrato más profundo sobre la nostalgia y el paso del tiempo, la alineación y la esperanza.

Como introducción a la película, me parece apropiado la explicación del director sobre los Dabbawallahs.
Los Dabbawallahs de Mumbai son una comunidad de 5000 repartidores de fiambreras. Es una profesión hereditaria. Todas las mañanas los Dabbawallahs entregan comidas calientes desde las cocinas de las amas de casa a las oficinas de sus maridos, y luego devuelven las fiambreras vacías de nuevo a las amas de casa por la tarde. Durante 120 años, han proporcionado a la gente de Mumbai un sabor casero en la oficina. Navegan entre los atestados trenes y las caóticas calles. Los Dabbawallahs son analfabetos, utilizan un sistema de codificación compleja de colores y símbolos para entregar fiambreras en el laberinto que es Mumbai. La Universidad de Harvard analizó su sistema de entrega, y concluyó que sólo uno de cada millón de fiambreras se entregaba erróneamente. The Lunchbox es la historia de esa fiambrera.”


Así, jugando con las casualidades, situaciones improbables y demás variantes del caprichoso destino, Batra teje un delicioso cuento sobre dos personas ajenas al mundo en el que viven, nostálgicas de las cartas y los programas de los años 80. Dos seres que desean escapar de un mundo tan sobresaturado que les va a obligar a descansar en tumbas verticales cuando les llegue la hora.
Pero “muchas veces el tren equivocado terminó llevándome al lugar correcto” se dice en la película, y en ese caso, ese tren es una fiambrera que llegó al señor que no iba destinada.
Pero ojo, no es la previsible moñada romántica de turno, el tema se trata de forma adulta y seria, pese a los toques de humor constantes. Y seguramente sea esa gran cualidad la que me encanta de The Lunchbox, que llega sin hacer ruido, mezcla sabiamente el realismo mágico, la nostalgia y la reflexión con la comedia romántica y se marca una estupenda película de las que recuerdas y recomiendas entusiasmado. Y ya se sabe, muchas veces se disfruta más un pequeño manjar que un ostentoso buffet. ¿La feel-good movie de la temporada? Posiblemente.

8/10 

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