jueves, 20 de febrero de 2014

La mujer del chatarrero. No hay Sanidad para los pobres.

Título original:
Epizoda u zivotu beraca zeljeza (An Episode in the Life of an Iron Picker)
Año:
2013
Fecha de estreno:
21 de Febrero de 2014
Duración:
75 min
País:
Bosnia-Herzegovina / Francia / Eslovenia
Director:
Danis Tanović
Reparto:
Nazif Mujic, Senada Alimanovic, Semsa Mujic, Sandra Mujic
Distribuidora:
Golem


El cine social tiene sus ventajas y desventajas, como todo.
Por un lado, tiene la vertiente de sacar a la luz los temas más espinosos y menos agradables de la sociedad, pero que requieren de cierta atención, pues lo normal es que suelan pasar inadvertidos. Suelen recibir la categoría de 'cine necesario', pues responde a una cuestión moral, educativa o ilustrativa, más que a conceptos artísticos o del cine de evasión.
Por el lado negativo, a veces necesita de un interés previo del espectador para acabar de explotar enteramente su mensaje, lo cual es un tanto contradictorio, pues supone limitar el mensaje sólo a quienes ya están más o menos concienciados, y no a un nuevo receptor. Además, en muchas ocasiones son películas de un ritmo pausado que puede hacer desconectar a más de un espectador por el camino, sin contar con que, para el espectador interesado más en la vertiente artística del séptimo arte, el denominado cine social parece menos atractivo a priori que otros géneros.

La mujer del chatarrero, de traducción, por cierto, poco precisa con respecto al título original (Un episodio en la vida de un chatarrero), centrando la mirada más en la mujer y el suceso que la acontece que en la idea de que, ese suceso, es tan sólo un fragmento más de una vida complicada, sin duda más acorde éste con la visión de Tanović de la historia; aglutina tanto lo positivo como lo negativo del género social, creando una docuficción interesante como cine denuncia, pero coja en cuanto a los atractivos que tenían sus anteriores películas como Cirkus Columbia o, sobre todo, la muy recomendable En tierra de nadie. El humor desaparece por completo, recreando ahora un hecho real con actores no profesionales, sino con las mismas personas a las que les ocurrió el suceso original que se relata en la película.


Danis Tanović leyó el caso de Senada en el periódico local en las navidades de 2011. Al parecer, la mujer carecía de tarjeta sanitaria y por ello, cuando sufrió un aborto natural y requería de una operación, le pedían una auténtica fortuna para una familia que vive a duras penas de lo que gana el cabeza de familia de chatarrero. Un tema como el de la sanidad ha dado pie a películas dispares entre sí pero muy efectivas en sus campos, como pueden ser Sicko, el documental de Michael Moore o La muerte del Sr. Lazarescu, de Cristi Puiu. Curiosamente ambas hacían gala de cierto humor, sátira o comedia negra que hacía más efectivo y atractivo el mensaje final.

Que un autor como Tanović, que ya había hecho gala de un humor fresco y ácido en sus películas aquí haya renunciado a él y haya tirado por el áspero y fiel retrato realista es tan aceptable como decepcionante en cierta medida.
Se ha optado por la cámara en mano, siguiendo en todo momento tanto a Nazif, el chatarrero padre de familia, como a Senada, la mujer de Nazif, hasta el extremo incluso de verse en un momento dado como se choca (literalmente) la escalera que transporta un vecino de la familia, pero, paradójicamente, aunque Nazif y Senada sean los auténticos protagonistas de la historia real, no tienen el magnetismo necesario para transmitir la emoción necesaria al espectador. Son tan parcos en palabras, tan apáticos, quizás por tener una cultura diferente a la nuestra, que crean una barrera emocional que perjudica al proyecto, más cuando uno de los objetivos es, justamente, impactar en el espectador. Por ello, me chirría especialmente el Oso de plata a mejor actor que recibió Nazif Mujic en Berlín, que parece más responder a cuestiones extracinematográficas.


Aunque el tema tratado es interesante, no lo es la forma en la que se ha tratado, y si la película dura apenas 75 min. se notan escenas alargadas excesivamente y carece de cierto ritmo narrativo, ofreciendo con demasiada facilidad la posibilidad al espectador de evadir su mente en divagaciones externas a la película. Por si estos no fueran suficientes problemas, la película carece de un clímax final per se, dejando tras de sí la sensación de que, lo que se nos ha contado, sabe a poco. Y es una pena que con un tema que, en la realidad, es tan sumamente jodido como que haya que pagar por tener derecho a la Sanidad o las discriminaciones sociales (cosa que se intuye más que se ve en la película, no queda muy patente el mensaje) y teniendo un director solvente tras el proyecto, haya quedado una película “al uso” de poca personalidad y más enfocada por la necesidad que por la voluntad de contar algo, lo que delimita la película a circuitos y espectadores expresamente interesados en el cine de denuncia social.

Así, al igual que las hijas de Senada, reflejo de la inocencia dentro de una sociedad inhumana con sus ciudadanos, el espectador acaba sintiéndose ajeno a todo y acaba pataleando porque “se aburre”, “no funciona” o “no le hacen caso”, lo que da a entender que el propósito de Tanović no se ha cumplido enteramente como se esperaba. Cine “necesario” pero, a su vez, intrascendente.

5,5/10

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