viernes, 15 de noviembre de 2013

La huida (Deadfall). Mucho frío y poca tensión.





Stefan Ruzowitzky tiene una filmografía cuanto menos singular. Combinando obras interesantes como Los herederos o la ganadora del Oscar a mejor película de habla no inglesa, Los falsificadores; con películas de carne de videoclub como Anatonía y Anatomía 2 o la película infantil sobre Kika Superbruja.
Y ahora con el salto a Estados Unidos, donde se ha realizado su última película, no parece que su carrera vaya a despuntar tampoco. Y es que La huida (Deadfall) ya fue sinónimo de problemas desde su rodaje a diez bajo cero en Canadá. Digamos que no era el entorno de ensueño para sus actores, especialmente para Olivia Wilde que se pasa unas cuantas escenas con mini falda... Luego vino la muerte de Catherine Colvey, que hace el papel de Vicky Wienrick. Diez meses después se estrenó en el festival de Tribeca, pero no cosechó buenas críticas en general y la película se estrenó en VOD un mes antes de su limitado estrenos en salas estadounidenses. Evidentemente su recaudación fue muy pobre, apenas unos 19.000 dólares (de once salas) cuando se calcula que su presupuesto fue de unos 12 millones. Por ello no es de extrañar que su estreno en España venga tan tarde y más por compromiso que por otra cosa.


Realmente ante tantos apuntes en contra uno se espera una película mediocre, y aunque el resultado no se aleje en demasía, al menos hay ciertos detalles que pueden hacer que su visionado no sea del todo una pérdida de tiempo.
Por un lado tenemos un reparto cuanto menos interesante en cuanto a nombres: Eric Bana (del cual hablaremos más adelante), Olivia Wilde (que hace poco vinos en Rush), el hijo de la anarquía Charlie Hunnam (también visto hace poco en Pacific Rim) y los veteranos Sissy Spacek y Kris Kristofferson (a los cuales siempre es un gustazo ver).
La ambientación, que apunta al concepto del western pero modernizado, tiene presencia. Ese paisaje alejado de todo, la frialdad de sus personajes representada por la nieve siempre presente que inevitablemente evoca a Fargo de los Coen (siempre salvando las distancias) sería otro de sus puntos a favor.
Y, desde luego, la escena de Acción de Gracias, hacia el final de la película, logra la tensión necesaria para levantar en parte la película y dejar mejor sabor de boca.

Lo malo viene cuando justo dicha tensión no aparece en la película nada más que en las escenas iniciales y en la nombrada del final, el resto del metraje sufre una fuerte falta de garra a causa de un guión flojo del desconocido Zach Dean (en IMDB sólo le figura este trabajo) llenando el metraje de diálogos vacuos y refritos de thrillers ya vistos, lo que hace previsible la historia y aletarga al espectador en la espera de la ansiada escena de marras.
Lo que empieza con un robo a un casino, prontamente se vuelve un mcguffin para hacer un planteamiento sobre las familias disfuncionales haciendo que el thriller pierda fuerza en pos de un drama familiar que tampoco llega a explotarse como debiera.
Aparte, como trama secundaria encontramos la historia de Treat Williams y Kate Mara como Sheriff e hija del mismo respectivamente, que se nota menos trabajada poco aporta a la trama general, lastrando más aún el ritmo del metraje.


Pese a todo se deja ver aunque no aporte nada al género, y según la paciencia del espectador y de las fuerzas que llegue al final de la cinta, determinará si la película se queda con la etiqueta de regulera o ligeramente interesante. En cualquier caso, al menos nos sirve para recuperar a Eric Bana, que aunque no ha llegado nunca a desaparecer, del futuro prometedor que se le auguraba desde principios del 2000 con Chopper y las superproducciones que le siguieron, desde Munich no ha vuelto a tener un papel verdaderamente destacable. Quizás el fallo de Hulk y Troya en taquilla hizo que las productoras se pensasen dos veces la rentabilidad de Eric Bana en películas de alto presupuesto. Lo que no se le puede negar es que el australiano tiene porte y presencia, y suele llenar la pantalla en los variados géneros y papeles en los que ha trabajado. De hecho, si el proyecto sigue adelante, es probable que en el futuro le veamos en la piel del mismísimo rey del rock, Elvis, en Elvis & Nixon.
Mientras Eric espera ese papel que le devuelva al candelero en Hollywood, habrá que medio conformarse con películas como La huida, que sin ser destacables, contienen leves chispas de ingenio.

5,5/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...