jueves, 17 de octubre de 2013

Todas las mujeres. Me encanta el olor a telefilm por la mañana...




Estrenada en el festival de Málaga con cierto éxito de crítica, llega ahora la nueva película de Mariano Barroso, Todas las mujeres, que adapta al formato de largometraje la miniserie de 6 episodios con el mismo título que el mismo Barroso dirigió para el canal de pago TNT.

Todas las mujeres nos presenta una trama protagonizada por Eduard Fernández, el cual hace de un veterinario llamado Nacho, un caradura e inmaduro que pretende robar unos novillos a su jefe pero que el asunto acaba saliendo mal y deberá apañárselas para evadir la cárcel. Para ello pedirá consejo a varias mujeres que han significado mucho en su vida.
A través de estos encuentros, vamos conociendo a Nacho, el entramado y su personalidad.

Mariano Barroso (director, entre otras de Éxtasis, Los lobos de Washington, Hormigas en la boca o Lo mejor de Eva) ha encontrado el método ideal para sacar el máximo partido a su trabajo: hacer un 2x1. Se saca de la manga una película utilizando el metraje de la serie, recortando minutos pero sin aportar nada nuevo grabado para la ocasión. Reciclado 100%. A mí, personalmente, por mucho que diga que la serie ya estaba rodada pensando en cine más que en televisión, me parece muy poco creativo e inútil estrenar una película que ya has presentado, además en versión entendida, en televisión. Es como si de una novela de unas 300 páginas sacaran una versión reducida para gente con poco tiempo.
Que sí, es una forma “barata” de hacer cine, pero si no aportas nada nuevo... ¿de qué sirve? Ni siquiera creo que sirva para acceder a más público, pues supongo que su distribución será bastante minoritaria.


Pero dejando de lado la queja formal de su “adaptación”, vayamos a lo que importa, el resultado como película en sí, con el cual tampoco estoy satisfecho.
Lejos del thriller que quiere vender el tráiler, nos encontramos con un drama de tintes cómicos (por eso de atenuar las penas...) con un tono teatral muy marcado y centrando la historia en el personaje de Eduard Fernández, Nacho. Más allá del dilema de los novillos, que me acaban importando bien poco, la trama nos va introduciendo distintas mujeres que formaron o forman parte de la vida de Nacho, y nos van dibujando su psique, esperando que el espectador empatice con él, un vividor mujeriego, embaucador, mentiroso, egoísta pero majete, para que nos caiga bien.
El personaje de Eduard hace lo que en España es el deporte nacional: echarle la culpa a los demás. A pesar de todos sus defectos, todos nos reconocemos un poco en él". Comentaba Barroso en el festival de Málaga. Pues perdona, Barroso, pero si tengo que identificarme con semejante personaje, lo llevas claro.

Y, pese a que vaya de menos a más y al final acabe interesándome un poco la redención del sujeto, lo cierto es que ni empatizo, ni me da pena y mucho menos me deja huella para el recuerdo.
Y no porque Eduard Fernández no se trabaje su papel (que viene a ser lo mejor de la película), sino porque el guión creo que no aguanta el traslado de la tv a la gran pantalla, y al personaje le faltan detalles más humanos para borrarme de la cabeza que es un cabroncete que deja a las mujeres a la altura del betún, y éstas, más idiotas aún, le siguen ayudando y dando consejos.

Pero no sólo el personaje es lo que falla, la narrativa partida en mini episodios de la serie aquí se lleva a rajatabla, cuando la trama no lo requiere y lastra el ritmo y el interés del espectador. Lo cierto es que la película desde que empieza no puede quitarse el tufillo de telefilm de encima, desde la estética hasta la historia o los diálogos, pretendidamente reflexivos pero que son tan locuaces como vacíos e impersonales. Se supone que van cargados de ironías y con cierto humor, pero quitando un par de ocasiones, todo suena a oído una y mil veces. Y es que pienso que el problema del cine español es que la labor del guionista pasa muy desapercibida, y de los tres que trabajan de ello, dos hacen siempre el mismo con los mismos tics y fallos.
Cómo no, tampoco es capaz de escapar de escenas gratuitas y ridículas como la escena de sexo con Marta Larralde o ciertos fallos de raccord.


Dentro del reparto femenino, destaca Nathalie Poza y, en menor medida, Marta Larralde. El resto, o pasan bastante desapercibidas (Michelle Jenner sobre todo) o directamente desearías que desaparecieran (Petra Martínez).
Si hubiera que destacar algo, sería el último episodio, que aporta cierto interés a la aburrida trama, pero cuando todo lo demás no te aporta mucho, destacar es algo relativamente fácil.

Mariano Barroso, contento con el resultado, confesó planear ya una segunda parte junto a Eduard Fernández (lo que no sabemos aún es si de la serie o también en 2x1).
Quizás hasta le echa huevos, la llama “Todos los hombres” y hace lo mismo pero cambiando los roles... todo es posible.

3,5/10

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