miércoles, 27 de marzo de 2013

G.I. Joe: La Venganza: Joé, qué entretenida G.I.lipollez!




Cuatro años han pasado desde la primera adaptación al cine de los G.I. Joe, aquellos muñecos de acción, la competencia de las Barbie en el sector masculino, que salieron a la luz de la mano de Hasbro en los sesenta.
Esta vez se encarga del proyecto Jon Chu, el cual su carrera estaba bastante ligada a lo musical hasta ahora, con las películas Step up 2 y 3 y el documental Never say Never de Justin Bieber, un, en teoría, inexperto en la materia, pero que no peca de ello en absoluto.

Después del retraso que supuso su conversión al 3D (estaba previsto su estreno para el verano pasado), llega ahora a las carteleras G.I. Joe: Venganza, como si de un nuevo capítulo televisivo se tratara, ya que su visionado podría ser totalmente independiente de la primera G.I. Joe, como una nueva misión. En ésta, nuestros fornidos guerreros patrióticos deberán hacer frente, no sólo a su archienemigo Cobra y su banda, sino también las amenazas y traiciones que llegan desde su propio gobierno.


Realmente, la película ofrece lo que promete, ni más ni menos, y eso, ya según las pretensiones de cada uno será mucho, poco o nada. Lo que está claro es que no se toma en serio a sí misma y la película solo trata de ser un mero pasatiempos entretenido sin ningún tipo de trascendencia, lo que significa que olvídense de cualquier mínima trama interesante, sólo importa que el mundo está en peligro y los G.I. Joe deben salvarlo. Fin.
Si bien el 3D ni molesta ni destaca, se nota que su inclusión responde a intereses monetarios más que estéticos o cualquier otro que se relacione con la narrativa cinematográfica. Aceptando de antemano esto, sólo queda rendirse a la ensalada pirotécnica y a los esperados enfrentamientos entre los muñecos, digo... personajes de la película.

En esta segunda entrega, el rey de la función es Dwayne Johnson, quien debajo de todos esos músculos oculta un hombre simpático y que sabe caer bien al público. También contamos en esta ocasión con la siempre agradable presencia de Bruce Willis, que aunque sea menor de lo esperado, es de agradecer.

Al césar lo que es del césar, y hay escenas, como la que trascurre en las montañas nevadas que están bastante logradas, siempre valorando dentro del género, claro está, más el típico final donde todo el arsenal se pone en juego.


Y es que, al fin de cuentas, hablamos de ese tipo de películas que están hechas para funcionar en taquilla y olvidarse de ellas (por parte del productor), así como pasar un rato entretenido desconectando del mundo (por parte del espectador) olvidándose al poco de haberse visto, al estilo de Battleship o Transformers (qué coincidencia, todas de Hasbro), esas que alabarán los palomiteros y defenestrarán los gafapastas, pero las cosas están claras desde el principio, quien se equivoque de sala al entrar, es culpa suya.
Entonces, ¿es buena o mala? Ni lo uno ni lo otro, o ambas a la vez, según quien la juzgue.
Para mi,  una más del género.

5/10

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